Ayer tuve una "pequeña" gran experiencia que quiero compartir con vosotros.
Era Domingo por la mañana. Mi marido, mi hijo Juan Pablo y yo habíamos salido al centro de la ciudad donde yo vivo, Alcalá de Henares. Estuvimos con muchos amigos en misa y luego fuimos a dar un paseo por la Plaza Cervantes, la principal de Alcalá. Estuvimos disfrutando del sol, de la buena temperatura y, sobre todo, de la risa y de las ocurrencias de nuestro peque. Pasamos una mañana de lo más agradable, disfrutando de las pequeñas cosas.
Cuando ya eran aprox. las 13:15 comentamos de volvernos a casa. Y empezamos a tomar la calle en la que teníamos aparcado el coche. Cuando... de repente... a nuestras espaldas comenzó a sonar el ruido de cascabeles y de cascos en el asfalto.
Volvimos la cabeza y contemplamos con asombro que la Plaza Cervantes se estaba llenando de caballos que, con sus jinetes, estaban paseando al trote, maravillando a los paseantes.
¡¡Era una ocasión preciosa de mostrar a nuestro hijo la belleza de un animal tan bonito como es el caballo!! Así que nos volvimos y estuvimos disfrutando del paso de ejemplares bellísimos. No sé cuántos pasaron, más de 100 seguro. Nos dimos cuenta de que el pasado Martes había sido San Antón, patrono de los animales, y que venían de recibir la bendición en una iglesia de la Calle Mayor, donde hay tradición de bendecir a los animales desde hace muchos años.
Y no os podéis imaginar lo que disfrutamos de ese rato. De la belleza y del asombro. La belleza de los caballos, y el asombro de nuestro hijo, que era la primera vez que veía caballos en estado real y tan de cerca. ¡¡Estaba impresionado y no paraba de señalar todo y sonreir!!
Fue un momento mágico, precioso, de esos que la vida, en su sencillez, te regala.
Y cuando volvíamos en coche hacia nuestro barrio, observaba a la gente que iba paseando por las calles. Y me vino la siguiente reflexión. Tres calles más allá, la gente iba paseando sin saber lo que estaba pasando en la Plaza. Y había papás con niños pequeños que, estoy segura, si hubieran sabido que los caballos estaban allí, habrían llevado a sus hijos para que disfrutaran.
Y me hizo pensar que la vida es así: en cualquier rincón se está produciendo un "milagro", algo precioso, algo que esponja el alma... y a veces no nos enteramos, porque estamos tres calles más allá. Y es el misterio de la vida humana. A veces necesitamos que otros nos cuenten que se está produciendo ese "espectáculo", que lo compartan con nosotros y poder así disfrutarlo y maravillarnos también nosotros con ello.
Por eso os invito a dos cosas: la primera es tomar conciencia de qué cosas dan de verdad felicidad a vuestras vidas, qué cosas son las que os llenan de esa sonrisa interior que nos llega por la belleza, por el asombro (incluso de lo cotidiano), cosas que hacen que esa mañana el corazón se esponje.
Y la segunda es, cuando tomes conciencia de esas cosas (pequeñas, a veces, pero grandes en sí)... ¡¡compártelas!! Otras personas, que van caminando tres calles más allá, estarán deseando que se lo digas, pues el ser humano busca la belleza, el asombro, la alegría... y, si alguien se lo contara, muchas de esas personas correrían a disfrutar ellos de eso. Y su vida también se esponjaría.
¿Qué esponja tu corazón? ¿qué te llena de esa alegría que hace que la vida sea algo mucho más grande que "ver pasar los días"? Me encantará que lo compartas en este blog. Puede que ilumines muchos corazones con ello. Gracias!
lunes 23 de enero de 2012
jueves 5 de enero de 2012
Un mundo Nuevo
¿Os imagináis un mundo así?
No es tan difícil. No, no lo es. Tan sólo consistiría en que cada uno de nosotros diéramos lo mejor de nosotros mismos y estuvieramos verdaderamente atentos a la necesidad del otro.
Si uno, uno sólo, de los niños hubiera decidido seguir corriendo... estoy plenamente convencida de que la ALEGRÍA que todos sintieron al final (niños y público) hubiera desaparecido.
No, no es tan difícil.
Sólo consiste en que tú y yo DECIDAMOS dar lo mejor de nosotros mismos y estar atentos a la necesidad del otro.
Tenemos todo un año por delante para conseguirlo. Y, encima, esta noche vienen los Reyes Magos, a los que podemos pedir un poquito de ayuda y de dones que necesitemos para lograrlo (paciencia, generosidad, dulzura, entrega, etc.)
¿Te apuntas?
No es tan difícil. No, no lo es. Tan sólo consistiría en que cada uno de nosotros diéramos lo mejor de nosotros mismos y estuvieramos verdaderamente atentos a la necesidad del otro.
Si uno, uno sólo, de los niños hubiera decidido seguir corriendo... estoy plenamente convencida de que la ALEGRÍA que todos sintieron al final (niños y público) hubiera desaparecido.
No, no es tan difícil.
Sólo consiste en que tú y yo DECIDAMOS dar lo mejor de nosotros mismos y estar atentos a la necesidad del otro.
Tenemos todo un año por delante para conseguirlo. Y, encima, esta noche vienen los Reyes Magos, a los que podemos pedir un poquito de ayuda y de dones que necesitemos para lograrlo (paciencia, generosidad, dulzura, entrega, etc.)
¿Te apuntas?
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Mundo Nuevo
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lunes 2 de enero de 2012
Año nuevo, casa nueva
¡¡Feliz Año Nuevo!!
Desde estas líneas quiero mandarte mis mejores deseos para el año que comienza y quiero hacerte un regalo, a modo de reflexión.
Este mes pasado me he cambiado de casa. Del piso de 63 m2 en el que comencé la andadura de formar una familia con mi marido y construir nuestro hogar, hemos pasado a una casa más grande, para seguir creciendo en todos los aspectos. Es una mezcla de ilusión y esperanza, con nostalgia y buenísimos recuerdos. ¡¡Hemos sido tan felices en ese piso!! Pero al mismo tiempo sabemos que en la nueva casa seguiremos construyendo hogar. Además, ¡¡este año 2012 la familia aumenta!! Estoy embarazada y a finales de Abril nacerá mi segundo hijo. Y la nueva casa viene llena de crecimiento en todos los sentidos.
Y aquí va la reflexión.
Me he quedado asombrada de la cantidad de cosas que he/hemos sido capaces de acumular en un piso pequeño. ¡Tenía sólo 63 m2! Si vieras las cajas que hemos sacado. Y, lo más sorprendente es la cantidad de cosas que estaban guardadas desde hacía tiempo. Y eso que desde hace 2 ó 3 años tengo la filosofía de desprenderme de aquello que realmente no uso. Todo aquello que en el último año o año y medio no he usado, lo regalo, lo dono, lo tiro… pero ya no me sirve. Aún así… ¡¡la cantidad de cajas que han salido en la mudanza!!
Cuando hemos llegado a la casa nueva… hemos optado, de nuevo, por seleccionar y ver con qué cosas nos quedamos realmente. Hay/había cosas que sí que podrían servir, pero… guardar cosas “por si acaso”, cada vez lo veo más ineficaz, además de innecesario. Y, por otro lado, supone la ocupación de un sitio y cargar espacios… y cada vez busco más tener espacios libres, tener lo esencial, dejar sitio para lo nuevo.
Esto me ha hecho conectarlo con mi propio interior. Imagino que al igual que tú, me doy cuenta de que “guardo” muchas cosas que realmente no uso, “por si acaso”. ¡¡Cuántas creencias antiguas, que en su momento quizás me sirvieron, pero que ya no quiero tener!!: pensamientos del tipo de “yo no valgo para esto”, “es que los demás son…”, “a mí lo que se me da bien es…, pero esto otro…”. No sé, pon tú tus propios pensamientos. Lo cierto es que en nuestras “casas interiores” acumulamos muchos pensamientos que quizás nos fueron de utilidad hace 10 años, pero que ya no van con lo que ahora somos o queremos ser. También acumulamos “trastos”, a modo de costumbres que tenemos, hábitos, que dificultan el tener más espacio, más orden en nuestro interior. Hábitos que hacen que no dejemos sitio para lo nuevo.
Y aquí va el regalo. Te hago una propuesta: ¿qué tal si haces “limpieza-mudanza” de tu casa? ¿qué te parece si preparas unas cuantas cajas de pensamientos y de hábitos que ya no te sirven, los tiras a la basura y dejas sitio para los nuevos pensamientos y los nuevos hábitos?
Año nuevo, casa nueva. Lo bueno de la “casa interior” es que no hay que cambiar de casa, es sumamente preciosa y con mucho potencial la que ya tienes. Sólo hay que limpiarla un poco, cambiarle un poco las cortinas y algunos muebles… y tirar todo aquello que ya no te sirve.
¡¡Que en el nuevo año 2012 tu casa resplandezca!!
Desde estas líneas quiero mandarte mis mejores deseos para el año que comienza y quiero hacerte un regalo, a modo de reflexión.
Este mes pasado me he cambiado de casa. Del piso de 63 m2 en el que comencé la andadura de formar una familia con mi marido y construir nuestro hogar, hemos pasado a una casa más grande, para seguir creciendo en todos los aspectos. Es una mezcla de ilusión y esperanza, con nostalgia y buenísimos recuerdos. ¡¡Hemos sido tan felices en ese piso!! Pero al mismo tiempo sabemos que en la nueva casa seguiremos construyendo hogar. Además, ¡¡este año 2012 la familia aumenta!! Estoy embarazada y a finales de Abril nacerá mi segundo hijo. Y la nueva casa viene llena de crecimiento en todos los sentidos.
Y aquí va la reflexión.
Me he quedado asombrada de la cantidad de cosas que he/hemos sido capaces de acumular en un piso pequeño. ¡Tenía sólo 63 m2! Si vieras las cajas que hemos sacado. Y, lo más sorprendente es la cantidad de cosas que estaban guardadas desde hacía tiempo. Y eso que desde hace 2 ó 3 años tengo la filosofía de desprenderme de aquello que realmente no uso. Todo aquello que en el último año o año y medio no he usado, lo regalo, lo dono, lo tiro… pero ya no me sirve. Aún así… ¡¡la cantidad de cajas que han salido en la mudanza!!
Cuando hemos llegado a la casa nueva… hemos optado, de nuevo, por seleccionar y ver con qué cosas nos quedamos realmente. Hay/había cosas que sí que podrían servir, pero… guardar cosas “por si acaso”, cada vez lo veo más ineficaz, además de innecesario. Y, por otro lado, supone la ocupación de un sitio y cargar espacios… y cada vez busco más tener espacios libres, tener lo esencial, dejar sitio para lo nuevo.
Esto me ha hecho conectarlo con mi propio interior. Imagino que al igual que tú, me doy cuenta de que “guardo” muchas cosas que realmente no uso, “por si acaso”. ¡¡Cuántas creencias antiguas, que en su momento quizás me sirvieron, pero que ya no quiero tener!!: pensamientos del tipo de “yo no valgo para esto”, “es que los demás son…”, “a mí lo que se me da bien es…, pero esto otro…”. No sé, pon tú tus propios pensamientos. Lo cierto es que en nuestras “casas interiores” acumulamos muchos pensamientos que quizás nos fueron de utilidad hace 10 años, pero que ya no van con lo que ahora somos o queremos ser. También acumulamos “trastos”, a modo de costumbres que tenemos, hábitos, que dificultan el tener más espacio, más orden en nuestro interior. Hábitos que hacen que no dejemos sitio para lo nuevo.
Y aquí va el regalo. Te hago una propuesta: ¿qué tal si haces “limpieza-mudanza” de tu casa? ¿qué te parece si preparas unas cuantas cajas de pensamientos y de hábitos que ya no te sirven, los tiras a la basura y dejas sitio para los nuevos pensamientos y los nuevos hábitos?
Año nuevo, casa nueva. Lo bueno de la “casa interior” es que no hay que cambiar de casa, es sumamente preciosa y con mucho potencial la que ya tienes. Sólo hay que limpiarla un poco, cambiarle un poco las cortinas y algunos muebles… y tirar todo aquello que ya no te sirve.
¡¡Que en el nuevo año 2012 tu casa resplandezca!!
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Novedad
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jueves 24 de noviembre de 2011
Eres quien quieres SER
Sabéis que algunas de las personas que siguen este blog me escriben de vez en cuando. Y algunas me cuentan que, cuando llegan a su trabajo, una de las primeras cosas que hacen mientras se ponen en marcha es leer el artículo que yo haya publicado en él.
Muchas veces, cuando escribo en el blog, pienso en estas personas que lo van a leer al incorporarse a su día laboral. Hoy es uno de esos días. Al comenzar a escribir he pensado: "¿qué me gustaría transmitir a quien lea hoy el blog a primera hora?, ¿qué me gustaría que reflexionase?". Y la verdad es que me ha venido una respuesta rápida. Entre otras cosas porque es uno de los ejes de mi razón de ser como Coach.
¿Estar siendo quien quieres SER?
Hoy es un día perfecto para decidir ELEGIR quién quiero ser. Para ELEGIR quién quiero mostrar. Para ELEGIR el tipo de profesional que quiero ser, el tipo de padre, el tipo de hijo, de amigo, ...en resumen, para ELEGIR la persona que quiero SER.
Las circunstancias están ahí, sin duda: mi jefe esta mañana será siendo (casi seguro) el mismo que ayer; el tráfico habrá sido (casi seguro) el mismo que ayer; mis compañeros seguirán siendo (casi seguro) los mismos que ayer; mi marido, mis hijos, mi padre, etc. Las montañas de papeles encima de mi mesa seguirán ahí. Las decisiones que tengo que tomar y las acciones que debo emprender seguirán ahí, esperándome. Poco de lo externo habrá cambiado esta mañana.
Pero yo puedo ELEGIR quién quiero SER yo, cómo quiero comportarme ante todo eso, qué actitudes quiero tener, qué Valores quiero vivir, qué pensamientos quiero que lideren dentro de mí, etc.
Y en eso, sin ninguna duda, estará la diferencia en lo que consiga crear hoy.
Fíjate que he puesto la palabra ELEGIR todo el rato en mayúsculas. ¿Por qué?, porque en ella está la clave. Si espero que lo externo cambie, estoy a expensas de ello, pierdo mi poder personal. Sin embargo, si opto por ELEGIR cambiar yo por dentro, asumo mi Poder personal, asumo mi responsabilidad, asumo mi papel en lo que ocurre y ocurra. Y, lo que es mejor aún, por lo menos esta noche me acostaré con la sensación de que yo he hecho aquello que quería hacer, he sido quien quería ser.
Quienes se han formado en alguna ocasión conmigo (bien en cursos, bien en talleres, etc.) saben que promulgo el "Cambio de dentro a fuera". No creo en el cambio de fuera a dentro (espero a que cambien los demás para cambiar yo), sino en el cambio de dentro a fuera (cambio yo y empiezo a ser quien quiero ser de verdad... y los demás ya cambiarán... si quieren). Es el único cambio que he comprobado que realmente es eficaz.
Por tanto, al comenzar el día hoy, pregúntate: "¿quién quiero ser hoy?" Y obra en consecuencia.
Muchas veces, cuando escribo en el blog, pienso en estas personas que lo van a leer al incorporarse a su día laboral. Hoy es uno de esos días. Al comenzar a escribir he pensado: "¿qué me gustaría transmitir a quien lea hoy el blog a primera hora?, ¿qué me gustaría que reflexionase?". Y la verdad es que me ha venido una respuesta rápida. Entre otras cosas porque es uno de los ejes de mi razón de ser como Coach.
¿Estar siendo quien quieres SER?
Hoy es un día perfecto para decidir ELEGIR quién quiero ser. Para ELEGIR quién quiero mostrar. Para ELEGIR el tipo de profesional que quiero ser, el tipo de padre, el tipo de hijo, de amigo, ...en resumen, para ELEGIR la persona que quiero SER.
Las circunstancias están ahí, sin duda: mi jefe esta mañana será siendo (casi seguro) el mismo que ayer; el tráfico habrá sido (casi seguro) el mismo que ayer; mis compañeros seguirán siendo (casi seguro) los mismos que ayer; mi marido, mis hijos, mi padre, etc. Las montañas de papeles encima de mi mesa seguirán ahí. Las decisiones que tengo que tomar y las acciones que debo emprender seguirán ahí, esperándome. Poco de lo externo habrá cambiado esta mañana.
Pero yo puedo ELEGIR quién quiero SER yo, cómo quiero comportarme ante todo eso, qué actitudes quiero tener, qué Valores quiero vivir, qué pensamientos quiero que lideren dentro de mí, etc.
Y en eso, sin ninguna duda, estará la diferencia en lo que consiga crear hoy.
Fíjate que he puesto la palabra ELEGIR todo el rato en mayúsculas. ¿Por qué?, porque en ella está la clave. Si espero que lo externo cambie, estoy a expensas de ello, pierdo mi poder personal. Sin embargo, si opto por ELEGIR cambiar yo por dentro, asumo mi Poder personal, asumo mi responsabilidad, asumo mi papel en lo que ocurre y ocurra. Y, lo que es mejor aún, por lo menos esta noche me acostaré con la sensación de que yo he hecho aquello que quería hacer, he sido quien quería ser.
Quienes se han formado en alguna ocasión conmigo (bien en cursos, bien en talleres, etc.) saben que promulgo el "Cambio de dentro a fuera". No creo en el cambio de fuera a dentro (espero a que cambien los demás para cambiar yo), sino en el cambio de dentro a fuera (cambio yo y empiezo a ser quien quiero ser de verdad... y los demás ya cambiarán... si quieren). Es el único cambio que he comprobado que realmente es eficaz.
Por tanto, al comenzar el día hoy, pregúntate: "¿quién quiero ser hoy?" Y obra en consecuencia.
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Acciones,
Circunstancias,
Elegir,
Optar,
SER
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lunes 21 de noviembre de 2011
Alberto y César
Un amigo lector me escribió el pasado 14 de Noviembre lo siguiente:
"Hola Elida, buenos días, me gustaría hacerte una proposición, te preguntaría si la deseas, pero como no me vas a contestar online y se además que me contestarías que sí, te la digo, ESCRIBE ALGO EN EL BLOG. Soy un asiduo seguidor del mismo y ya estoy harto de ver lo de vender el humo... (es broma), es que sino resulta demasiado estático.
Ya se que estas muy liada, pero dedica unos minutillos por favor.
Que conste que lo he pasado por los tres filtros (verdad, bondad y necesidad).
Espero que no te haya molestado.
Que tengas una buena semana. Alberto"
Otro amigo lector me escribió el pasado 17 de Noviembre: " Como he visto que llevas ya unos días sin publicar en el blog, supongo que andarás muy líada. (Cesar)"
Y son sólo dos ejemplos de varios amigos que me han escrito en los mismos términos.
Lo siento. He estado missing durante mucho tiempo, lo sé. Sé que he hecho algo que, según todas las leyes del Marketing, jamás se debe hacer. ¡¡Cómo he podido!! las leyes del Marketing dicen que los blogs hay que cuidarlos, que la publicación de entradas debe ser periódica, que de lo contrario la marca personal se debilita y los posibles clientes se esfuman... Vaya ¡¡¡cómo he podido!!
Conozco profesionales del Coaching que tienen puesta en su agenda, igual que agendan sus sesiones con clientes, las horas semanales que dedican a escribir en el blog. Y lo consideran horas de trabajo, igual que consideran las horas con sus clientes. Conozco coaches que una vez al mes cuelgan 5 ó 6 entradas y dan la orden a la aplicación para que vaya colgándolas gradualmente. Conozco incluso coaches a los que otras personas les escriben el blog....
Bien, reconozco que estas semanas sin publicar he estado con muchísimo trabajo. Tanto que he tenido que priorizar. Y conste que el blog me apasiona, porque me permite dos cosas que son para mí preciosas: compartir mis pensamientos y estar en contacto con todos vosotros. Han sido casi dos meses de muchísimo trabajo, con proyectos demasiado importantes..... y no me ha sido posible el escribir.
Lo siento. Y no por las leyes del marketing, no por los posibles clientes que haya perdido (afortunadamente mi razón de ser del blog no es esa), no por la posible desconexión que haya podido generar en ciertas personas. No, lo siento porque me encanta estar en contacto con todos vosotros y estos días no me ha sido posible.
He vuelto y, aunque los dos meses siguientes son también complicados... prometo escribir más a menudo. Lo prometo Alberto. Y te agradeceré que vuelvas a tirarme de las orejas si ves que no cumplo mi promesa.
"Hola Elida, buenos días, me gustaría hacerte una proposición, te preguntaría si la deseas, pero como no me vas a contestar online y se además que me contestarías que sí, te la digo, ESCRIBE ALGO EN EL BLOG. Soy un asiduo seguidor del mismo y ya estoy harto de ver lo de vender el humo... (es broma), es que sino resulta demasiado estático.
Ya se que estas muy liada, pero dedica unos minutillos por favor.
Que conste que lo he pasado por los tres filtros (verdad, bondad y necesidad).
Espero que no te haya molestado.
Que tengas una buena semana. Alberto"
Otro amigo lector me escribió el pasado 17 de Noviembre: " Como he visto que llevas ya unos días sin publicar en el blog, supongo que andarás muy líada. (Cesar)"
Y son sólo dos ejemplos de varios amigos que me han escrito en los mismos términos.
Lo siento. He estado missing durante mucho tiempo, lo sé. Sé que he hecho algo que, según todas las leyes del Marketing, jamás se debe hacer. ¡¡Cómo he podido!! las leyes del Marketing dicen que los blogs hay que cuidarlos, que la publicación de entradas debe ser periódica, que de lo contrario la marca personal se debilita y los posibles clientes se esfuman... Vaya ¡¡¡cómo he podido!!
Conozco profesionales del Coaching que tienen puesta en su agenda, igual que agendan sus sesiones con clientes, las horas semanales que dedican a escribir en el blog. Y lo consideran horas de trabajo, igual que consideran las horas con sus clientes. Conozco coaches que una vez al mes cuelgan 5 ó 6 entradas y dan la orden a la aplicación para que vaya colgándolas gradualmente. Conozco incluso coaches a los que otras personas les escriben el blog....
Bien, reconozco que estas semanas sin publicar he estado con muchísimo trabajo. Tanto que he tenido que priorizar. Y conste que el blog me apasiona, porque me permite dos cosas que son para mí preciosas: compartir mis pensamientos y estar en contacto con todos vosotros. Han sido casi dos meses de muchísimo trabajo, con proyectos demasiado importantes..... y no me ha sido posible el escribir.
Lo siento. Y no por las leyes del marketing, no por los posibles clientes que haya perdido (afortunadamente mi razón de ser del blog no es esa), no por la posible desconexión que haya podido generar en ciertas personas. No, lo siento porque me encanta estar en contacto con todos vosotros y estos días no me ha sido posible.
He vuelto y, aunque los dos meses siguientes son también complicados... prometo escribir más a menudo. Lo prometo Alberto. Y te agradeceré que vuelvas a tirarme de las orejas si ves que no cumplo mi promesa.
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jueves 6 de octubre de 2011
Vender Humo
Ayer tuve una conversación muy interesante con un ejecutivo que me llamó, interesado en hacer el curso de Coaching que va a comenzar dentro de tres semanas en Madrid. Me lleva siguiendo desde hace varios meses, leyendo mi blog e interesado por el mundo del Coaching, con lo que conlleva de evolución y crecimiento personal, así como profesional. Fue una conversación francamente interesante. Además, en todo momento me transmitió que su intención es doble: crecer él y luego aplicar esos conocimientos en la gestión de su día a día, con sus equipos y con sus objetivos profesionales. Obvia decir que su enfoque me pareció el más adecuado: sabéis que creo en el cambio de dentro a fuera y que no entiendo un curso de estas características en el que los participantes no generan cambios en su interior en primer lugar, como antesala para ser capaces luego de generar cambios fuera.
Hubo un momento de la conversación en que me dijo algo que me llamó mucho la atención: “Mira Élida, lo malo es que en este mundo del Coaching hay mucha gente que vende humo, y la verdad es que uno no sabe realmente dónde meterse. Es una decisión demasiado importante y que implica movilizar cosas dentro de uno mismo, generar cambios… con lo que eso conlleva de salir de zona de comodidad, que a veces da hasta miedo pensar dónde me voy a meter. Por eso es tan importante para mí confiar no sólo en el programa, sino en los profesionales que lo imparten, porque creo que eso va a marcar la diferencia”. Y acto seguido me dijo que había decidido hacer el curso conmigo porque se fía completamente de mí, lo cual me emocionó y le agradecí.
Pero quiero poneros el foco en lo que me dijo acerca de vender humo. Desde que comencé en este mundo, allá por 2006, me di cuenta que efectivamente hay mucho pseudo-coach y mucho consultor disfrazado de Coach. Y que había mucha gente que estaba vendiendo humo, con el consiguiente daño a la profesión que eso genera. Como vicepresidenta de la Asociación Española de Coaching recibo a veces llamadas de personas decepcionadas con la actuación de ciertos “coaches” o de ciertos programas que de ninguna manera han cumplido sus expectativas y necesidades y que no le han mostrado lo que otros decimos que es Coaching.
Mi filosofía en estos casos siempre ha sido la misma. En lugar de luchar contra lo malo…. empleo todas mis energías en mostrar lo bueno. Pongo mi empeño en mostrar la belleza del Coaching, en mostrar todo lo que puede hacer por la persona y la empresa. Mostrar la belleza, contar a la gente lo que puede conseguir, lo que va a lograr, contar a los demás que es posible que vean su potencial, que es posible generar cambios de modo positivo y sacando de su interior todos sus recursos, que son más grandes de lo que se atreven a pensar, que pueden Brillar. Y que todo eso el Coaching se lo facilita.
Mostrar la belleza… y luego los demás elegirán con qué se quieren quedar. Como este ejecutivo que ha optado por no hacer caso al humo y ha decidido meterse en un programa en el que sabe que va a salir de su zona de comodidad, va a tener que retarse a sí mismo, pero que va a acabar generando cambios muy positivos y perdurables.
Allá donde voy muestro la belleza del Coaching. Esta tarde imparto una conferencia en la Universidad Villanueva de Madrid (Claudio Coello, 11). Allí volveré a hablar de la grandeza de esta metodología que ve a la persona en todo su potencial y que la impulsa para ser su mejor versión. Y hablaré también de un programa serio y riguroso, con verdaderos profesionales del Coaching, que facilita ese cambio y esa integración.
La cita es a las 19:00. La entrada es libre. Será un placer encontraros por allí y si os presentáis como lectores del blog la alegría será doble, porque pondré cara a alguien que me sigue al otro lado de la pantalla.
Hubo un momento de la conversación en que me dijo algo que me llamó mucho la atención: “Mira Élida, lo malo es que en este mundo del Coaching hay mucha gente que vende humo, y la verdad es que uno no sabe realmente dónde meterse. Es una decisión demasiado importante y que implica movilizar cosas dentro de uno mismo, generar cambios… con lo que eso conlleva de salir de zona de comodidad, que a veces da hasta miedo pensar dónde me voy a meter. Por eso es tan importante para mí confiar no sólo en el programa, sino en los profesionales que lo imparten, porque creo que eso va a marcar la diferencia”. Y acto seguido me dijo que había decidido hacer el curso conmigo porque se fía completamente de mí, lo cual me emocionó y le agradecí.
Pero quiero poneros el foco en lo que me dijo acerca de vender humo. Desde que comencé en este mundo, allá por 2006, me di cuenta que efectivamente hay mucho pseudo-coach y mucho consultor disfrazado de Coach. Y que había mucha gente que estaba vendiendo humo, con el consiguiente daño a la profesión que eso genera. Como vicepresidenta de la Asociación Española de Coaching recibo a veces llamadas de personas decepcionadas con la actuación de ciertos “coaches” o de ciertos programas que de ninguna manera han cumplido sus expectativas y necesidades y que no le han mostrado lo que otros decimos que es Coaching.
Mi filosofía en estos casos siempre ha sido la misma. En lugar de luchar contra lo malo…. empleo todas mis energías en mostrar lo bueno. Pongo mi empeño en mostrar la belleza del Coaching, en mostrar todo lo que puede hacer por la persona y la empresa. Mostrar la belleza, contar a la gente lo que puede conseguir, lo que va a lograr, contar a los demás que es posible que vean su potencial, que es posible generar cambios de modo positivo y sacando de su interior todos sus recursos, que son más grandes de lo que se atreven a pensar, que pueden Brillar. Y que todo eso el Coaching se lo facilita.
Mostrar la belleza… y luego los demás elegirán con qué se quieren quedar. Como este ejecutivo que ha optado por no hacer caso al humo y ha decidido meterse en un programa en el que sabe que va a salir de su zona de comodidad, va a tener que retarse a sí mismo, pero que va a acabar generando cambios muy positivos y perdurables.
Allá donde voy muestro la belleza del Coaching. Esta tarde imparto una conferencia en la Universidad Villanueva de Madrid (Claudio Coello, 11). Allí volveré a hablar de la grandeza de esta metodología que ve a la persona en todo su potencial y que la impulsa para ser su mejor versión. Y hablaré también de un programa serio y riguroso, con verdaderos profesionales del Coaching, que facilita ese cambio y esa integración.
La cita es a las 19:00. La entrada es libre. Será un placer encontraros por allí y si os presentáis como lectores del blog la alegría será doble, porque pondré cara a alguien que me sigue al otro lado de la pantalla.
lunes 3 de octubre de 2011
SER es llegar más alto
Hay una campaña de publicidad ahora mismo en la tele española que dice algo así como SER es llegar más alto (no recuerdo exactamente la frase, pero el mensaje es algo así). Y quiero reflexionar con vosotros acerca de esta frase.
Es una frase preciosa. Llegar más alto, ¿Quién no quiere llegar más alto? Implica avanzar, implica crecer, salir de donde estás, dar lo mejor de ti mismo (es imposible crecer y avanzar si no das lo mejor de ti mismo). Implica entrega, esfuerzo, marcarte una meta, un “a dónde quiero llegar”. Implica también soñar, aspirar, no conformarse. Implica todo eso por lo que merece la pena luchar, implica una persona brillando.
Una frase preciosa. Que resume la esencia del Coaching.
Bueno, mejor dicho, que resumiría la esencia del Coaching. Porque parecería que es una frase con la que estoy de acuerdo, ¿no? Pues no, estoy totalmente en desacuerdo con esa frase. SER no es llegar más alto.
Esa frase tiene trampa. Asocia el Ser con el llegar más alto, es decir, asocia el SER (con lo que implica a nivel de dignidad, de grandeza, de belleza, etc.) con los resultados que consigas. ¿Y si no logras llegar más alto? ¿ya no eres?
No, esa frase tiene trampa. Es de esas frases bonitas que se nos cuelan y que, si no las analizamos, nos hacen mucho daño. Porque todos pasamos por momentos en nuestra vida en los que no conseguimos avanzar, en los que no estamos llegando más alto, en los que no estamos logrando crecer. Pero la dignidad de la persona está mucho más allá de sus resultados. Y eso el Coaching (el Coaching humanista que yo defiendo) lo tiene claro: el potencial de la persona va más allá de su Desempeño actual o pasado.
Al menos así pienso yo. Creo en un ser humano cuya dignidad es algo intrínseco, independientemente de lo que haga o deje de hacer. Independientemente de lo que consiga o deje de conseguir. Su dignidad es algo inherente a él y que no le puede ser negado… ni siquiera por él mismo.
Conozco demasiadas personas que se van minando a sí mismas, a su auto-estima (la estima que se tienen, lo que se quieren) y a su auto-valoración (lo que se valoran a ellas mismas) porque han caído en el error de medirse en términos de sus resultados. Y es un error enorme. Es genial y estupendo mirar tus resultados y tenerlos presentes, como acicate para continuar, para animarte a seguir creciendo, a seguir intentando mejorar. Pero es un enorme error poner tu valía y tu grandeza en función de tus resultados. Porque tus resultados no son tú. Tú eres mucho más que tus resultados. Es más, tú eres un ser grandioso y con una dignidad inamovible. Que jamás, jamás, dependerá de tus resultados.
Os voy a poner un ejemplo, con el que yo me río mucho. Muchísima gente cuando voy de paseo con mi hijo se acerca a saludarme. Y me comentan: “¡qué guapo es, qué simpático! ¿Es bueno?” y cuando yo contesto que Sí, que es muy bueno, me dicen “ah!! Qué suerte, mi hijo dormía fatal”. Y yo siempre me sonrío por dentro y contesto: “es muy bueno… y no, no duerme bien, de hecho hay noches que se despierta cada hora y media”. Y se quedan sorprendidos. Pero es que yo tengo claro que la bondad de mi hijo es algo que no está al mismo nivel que su comportamiento en determinada área. Es decir, la bondad de mi hijo es algo muy profundo (lo contrario de la bondad sería la maldad, fijaos) que no está en el nivel de si duerme o no, que es un simple comportamiento. Mi hijo es una persona bella y con bondad…. independientemente de si duerme o no, de si come o no, de si es guapo o no.
Por favor, me gustaría que reflexionaseis sobre esto. Porque es troncal. ¿Dónde estoy poniendo la importancia a la hora de valorarme: en lo que SOY o en los resultados que obtengo? ¿Dónde pongo mi auto-concepto? ¿A qué estoy dando más peso: a mi grandeza como persona… o a mis resultados? ¿Qué me impide ver mi belleza?
Yo veo la belleza de mis clientes de Coaching, en general de todos los seres humanos… y no depende jamás de sus resultados.
Espero que los publicistas de esa campaña, la próxima vez reflexionen un poco más acerca de lo que transmiten en su mensaje. O, al menos, espero que vosotros tengáis la capacidad de analizar los mensajes que recibís, para que no os confundan.
Es una frase preciosa. Llegar más alto, ¿Quién no quiere llegar más alto? Implica avanzar, implica crecer, salir de donde estás, dar lo mejor de ti mismo (es imposible crecer y avanzar si no das lo mejor de ti mismo). Implica entrega, esfuerzo, marcarte una meta, un “a dónde quiero llegar”. Implica también soñar, aspirar, no conformarse. Implica todo eso por lo que merece la pena luchar, implica una persona brillando.
Una frase preciosa. Que resume la esencia del Coaching.
Bueno, mejor dicho, que resumiría la esencia del Coaching. Porque parecería que es una frase con la que estoy de acuerdo, ¿no? Pues no, estoy totalmente en desacuerdo con esa frase. SER no es llegar más alto.
Esa frase tiene trampa. Asocia el Ser con el llegar más alto, es decir, asocia el SER (con lo que implica a nivel de dignidad, de grandeza, de belleza, etc.) con los resultados que consigas. ¿Y si no logras llegar más alto? ¿ya no eres?
No, esa frase tiene trampa. Es de esas frases bonitas que se nos cuelan y que, si no las analizamos, nos hacen mucho daño. Porque todos pasamos por momentos en nuestra vida en los que no conseguimos avanzar, en los que no estamos llegando más alto, en los que no estamos logrando crecer. Pero la dignidad de la persona está mucho más allá de sus resultados. Y eso el Coaching (el Coaching humanista que yo defiendo) lo tiene claro: el potencial de la persona va más allá de su Desempeño actual o pasado.
Al menos así pienso yo. Creo en un ser humano cuya dignidad es algo intrínseco, independientemente de lo que haga o deje de hacer. Independientemente de lo que consiga o deje de conseguir. Su dignidad es algo inherente a él y que no le puede ser negado… ni siquiera por él mismo.
Conozco demasiadas personas que se van minando a sí mismas, a su auto-estima (la estima que se tienen, lo que se quieren) y a su auto-valoración (lo que se valoran a ellas mismas) porque han caído en el error de medirse en términos de sus resultados. Y es un error enorme. Es genial y estupendo mirar tus resultados y tenerlos presentes, como acicate para continuar, para animarte a seguir creciendo, a seguir intentando mejorar. Pero es un enorme error poner tu valía y tu grandeza en función de tus resultados. Porque tus resultados no son tú. Tú eres mucho más que tus resultados. Es más, tú eres un ser grandioso y con una dignidad inamovible. Que jamás, jamás, dependerá de tus resultados.
Os voy a poner un ejemplo, con el que yo me río mucho. Muchísima gente cuando voy de paseo con mi hijo se acerca a saludarme. Y me comentan: “¡qué guapo es, qué simpático! ¿Es bueno?” y cuando yo contesto que Sí, que es muy bueno, me dicen “ah!! Qué suerte, mi hijo dormía fatal”. Y yo siempre me sonrío por dentro y contesto: “es muy bueno… y no, no duerme bien, de hecho hay noches que se despierta cada hora y media”. Y se quedan sorprendidos. Pero es que yo tengo claro que la bondad de mi hijo es algo que no está al mismo nivel que su comportamiento en determinada área. Es decir, la bondad de mi hijo es algo muy profundo (lo contrario de la bondad sería la maldad, fijaos) que no está en el nivel de si duerme o no, que es un simple comportamiento. Mi hijo es una persona bella y con bondad…. independientemente de si duerme o no, de si come o no, de si es guapo o no.
Por favor, me gustaría que reflexionaseis sobre esto. Porque es troncal. ¿Dónde estoy poniendo la importancia a la hora de valorarme: en lo que SOY o en los resultados que obtengo? ¿Dónde pongo mi auto-concepto? ¿A qué estoy dando más peso: a mi grandeza como persona… o a mis resultados? ¿Qué me impide ver mi belleza?
Yo veo la belleza de mis clientes de Coaching, en general de todos los seres humanos… y no depende jamás de sus resultados.
Espero que los publicistas de esa campaña, la próxima vez reflexionen un poco más acerca de lo que transmiten en su mensaje. O, al menos, espero que vosotros tengáis la capacidad de analizar los mensajes que recibís, para que no os confundan.
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martes 27 de septiembre de 2011
Formación Coaching en Madrid
Hoy quiero compartir una buenísima noticia. Como sabéis, llevo varios años impartiendo un curso de Coaching en Zaragoza, con un notable éxito en la satisfacción de los alumnos que lo han hecho. ¡¡La buena noticia es que esta edición el curso se impartirá, además, en Madrid!! Estoy contentísima por ello, puesto que supone un paso muy grande en algo en lo que creo firmemente: un programa de verdadera calidad, con muy buenos profesionales, que llegue a más personas, en Zaragoza y Madrid.
Muchas personas de distintos lugares de España me habían preguntado por la formación que imparto, pero Zaragoza les pillaba un poco a traspiés. Ahora, al hacerlo también en Madrid, está más cerca de todos. Y eso me llena de satisfacción.
Los que me seguís en este blog sabéis la importancia que doy a las cosas de calidad. Y puedo decir con orgullo que este curso es un programa de enorme calidad, tanto por el contenido del programa, los aspectos que aborda, el conocimiento con el que salen los alumnos, la calidad de las prácticas, etc. Sin ninguna duda, lo que mayor calidad da a este programa son sus profesores, verdaderos profesionales del Coaching, que realmente ejercen y viven de esta profesión y que no hablan de teoría, sino de lo que ellos experimentan día a día con sus clientes. Me siento sumamente orgullosa de los profesionales con los que cuento, porque, sobre todo, son de una excelente calidad humana: Sara Ferreras, Pedro Zuazo, Miriam Bieger, Leo Ravier y Jose Pedro García.
Esto hace que los alumnos salgan con unos sólidos conocimientos en las competencias del Coaching y salen sabiendo ejercer esta profesión (algo que, lamentablemente, no todos los programas consiguen). Pero es que, además, salen con un gran crecimiento personal interior, que luego repercute, sin duda, en un mayor desarrollo profesional y de relaciones con los demás en todos los ámbitos. La satisfacción de los alumnos y los testimonios que dan allá donde les preguntan, dan fe de que es un programa que realmente les ha generado cambios deseados en sus vidas y les ha impactado positivamente. De hecho, muchos de mis alumnos siguen este blog. Les invito a dejar su opinión, libre y sin censura, sobre lo que el curso ha supuesto en su camino.
¡¡¡Pero aún que tengo otra buenísima noticia más!! Kuhnel Estudios Superiores ha firmado un convenio con el Centro Universitario Villanueva (adscrito a la Universidad Complutense de Madrid), por lo que el programa va a ser considerado Título Propio del Centro Universitario Villanueva. Y eso le añade una calidad y un prestigio mucho mayor a un programa que ya tenía el sello de Programa Formativo Certificado por la Asociación Española de Coaching (ASESCO).
¿A quién va dirigido este curso?
+ A cualquiera que quiera formarse como Coach, por supuesto (o a Coaches que quieran ampliar sus conocimientos y conocer un nuevo enfoque)
+ A personas que no quieran ser coach, pero que quieran:
mejorar sus habilidades como profesionales (su comunicación, su liderazgo, su creencia en sí mismo y sus capacidades, su potencial, gestión del cambio)
mejorar sus relaciones, profesionales y personales
vivir una vida mucho más plena, dando lo mejor de sí mismos
Este programa ayuda a que la persona integre toda una serie de aprendizajes, que hacen que, sin duda, se generen cambios en su interior y que se posicione desde un lugar nuevo.
Si estás interesado en recibir información del curso (tanto de Madrid como de Zaragoza), escribe a Ana Gracia (anagracia@kuhnel.es) o a mí misma. En el lateral derecho del blog os dejo colgado el catálogo con la información.
¡¡El Coaching de calidad se expande!!
Muchas personas de distintos lugares de España me habían preguntado por la formación que imparto, pero Zaragoza les pillaba un poco a traspiés. Ahora, al hacerlo también en Madrid, está más cerca de todos. Y eso me llena de satisfacción.
Los que me seguís en este blog sabéis la importancia que doy a las cosas de calidad. Y puedo decir con orgullo que este curso es un programa de enorme calidad, tanto por el contenido del programa, los aspectos que aborda, el conocimiento con el que salen los alumnos, la calidad de las prácticas, etc. Sin ninguna duda, lo que mayor calidad da a este programa son sus profesores, verdaderos profesionales del Coaching, que realmente ejercen y viven de esta profesión y que no hablan de teoría, sino de lo que ellos experimentan día a día con sus clientes. Me siento sumamente orgullosa de los profesionales con los que cuento, porque, sobre todo, son de una excelente calidad humana: Sara Ferreras, Pedro Zuazo, Miriam Bieger, Leo Ravier y Jose Pedro García.
Esto hace que los alumnos salgan con unos sólidos conocimientos en las competencias del Coaching y salen sabiendo ejercer esta profesión (algo que, lamentablemente, no todos los programas consiguen). Pero es que, además, salen con un gran crecimiento personal interior, que luego repercute, sin duda, en un mayor desarrollo profesional y de relaciones con los demás en todos los ámbitos. La satisfacción de los alumnos y los testimonios que dan allá donde les preguntan, dan fe de que es un programa que realmente les ha generado cambios deseados en sus vidas y les ha impactado positivamente. De hecho, muchos de mis alumnos siguen este blog. Les invito a dejar su opinión, libre y sin censura, sobre lo que el curso ha supuesto en su camino.
¡¡¡Pero aún que tengo otra buenísima noticia más!! Kuhnel Estudios Superiores ha firmado un convenio con el Centro Universitario Villanueva (adscrito a la Universidad Complutense de Madrid), por lo que el programa va a ser considerado Título Propio del Centro Universitario Villanueva. Y eso le añade una calidad y un prestigio mucho mayor a un programa que ya tenía el sello de Programa Formativo Certificado por la Asociación Española de Coaching (ASESCO).
¿A quién va dirigido este curso?
+ A cualquiera que quiera formarse como Coach, por supuesto (o a Coaches que quieran ampliar sus conocimientos y conocer un nuevo enfoque)
+ A personas que no quieran ser coach, pero que quieran:
mejorar sus habilidades como profesionales (su comunicación, su liderazgo, su creencia en sí mismo y sus capacidades, su potencial, gestión del cambio)
mejorar sus relaciones, profesionales y personales
vivir una vida mucho más plena, dando lo mejor de sí mismos
Este programa ayuda a que la persona integre toda una serie de aprendizajes, que hacen que, sin duda, se generen cambios en su interior y que se posicione desde un lugar nuevo.
Si estás interesado en recibir información del curso (tanto de Madrid como de Zaragoza), escribe a Ana Gracia (anagracia@kuhnel.es) o a mí misma. En el lateral derecho del blog os dejo colgado el catálogo con la información.
¡¡El Coaching de calidad se expande!!
jueves 22 de septiembre de 2011
Crear para creer
Como ya comenté en un post anterior, estoy participando en un proyecto precioso con directivos de alto nivel de una gran entidad financiera. Es un proyecto que me encanta, puesto que busca ayudarles a sacar lo mejor de sí mismos, de cara a que generen un tipo de liderazgo que realmente produzca impacto, interno y externo. Ellos no lo saben, pero yo le llamo el “Proyecto Brillar”, ya que al final lo que logran al sacar lo mejor de sí mismos es brillar y poner un poco más de luz en su día a día, con sus equipos y en la sociedad en general. ¡¡Es un proyecto precioso del que me siento feliz de formar parte!!
Bien, esta mañana mantenía una sesión con una directiva. Ha tomado conciencia de que para generar los cambios que ella desea, para ser el tipo de líder que ella quiere ser y que sabe que generará valor, ha tomado conciencia de que necesita generar cambios en su interior, especialmente acerca de cómo gestiona sus pensamientos en determinadas ocasiones. Ha tomado conciencia de que tiene “frenos internos” y se quiere liberar de esos frenos, para así, siendo libre, poder ser quien realmente quiere ser.
Una toma de conciencia preciosa. Y valiente, puesto que no echa balones fuera, sino que asume que el cambio es de dentro a fuera (como me habéis oído decir muchas veces en este blog).
Lo que pasa es que, conforme hablábamos me ha llamado la atención una cosa. He percibido que realmente quería generar esos cambios, pero… en el fondo no creía que fuera posible conseguirlo: “Llevo tantos años siendo así que no puedo cambiar”. Por favor, te invito a que, antes de seguir leyendo, piensa un momento: explora si en algún área de tu vida, o en alguna cosa que te gustaría mejorar, te detectas ese pensamiento o uno similar.
Y cuando se lo he reflejado (uno de los grandes papeles del Coach es el Espejo), me ha confesado que realmente no creía que fuera posible. Y eso es un freno mucho mayor en su interior.
En la película “Una mente maravillosa” (que te recomiendo), hay una frase magistral: “necesito creer que algo extraordinario es posible”. Necesitamos creer. Creer en lo extraordinario. Creer que es posible. Creer que podemos. Pero, ¿qué pasa cuando lo que vivimos hoy no nos permite creer? ¿nos quedamos quietos?
Cuando uno aborda la gestión del cambio, lo puede hacer desde dos lugares diferentes:
+ desde la sensación de que esto me limita. Ese lugar me lleva a la resignación (que es muy diferente de la aceptación). Me lleva al no-asombro, a la no-lucha, a la no-mejora. Y me lleva a no generar cambios. Con lo cual es una auto-profecía que se cumple. “¿Ves? Yo no puedo esto”.
+ desde la aceptación de lo que ahora estoy viviendo, pero de la mano de la creencia en todo lo que puedo vivir. Ese lugar me lleva a soñar, a aspirar, a impulsarme, a sacar todos mis recursos y ponerme en marcha. Y eso, sin ninguna duda, genera cambios… y alcanza logros.
Cuando la persona se permite soñar, se pone en acción, genera cambios y crea algo nuevo. Siempre. Esa es la grandeza del ser humano.
Te propongo un pequeño ejercicio para que hagas ahora mismo: coge un papel y un boli.
1) escribe una situación que te gustaría mejorar (de cualquier área de tu vida: profesional, personal, etc.)
2) escribe lo que te gustaría lograr (ojo, pon lo que sí quieres conseguir, no lo que quieres evitar o lo que quieres dejar de hacer)
3) revisa si tu objetivo está puesto en positivo (lo que sí quiero, no lo que no quiero). Vuélvelo a escribir si es necesario.
4) revisa si está en ti: ¿Quién tiene que hacer eso que quieres: el cambio está en ti o en otro? Si el cambio está en otro (por ejemplo: “quiero conseguir que mi jefe me escuche”, el que tiene que escuchar es mi jefe) no sirve. Vuelve a escribirlo, pero esta vez centrado en ti: ¿qué quiero conseguir que esté en mí? (Ej: “quiero lograr comunicarme con mi jefe con asertividad, valentía y serenidad”)
5) escribe indicadores de que se ha conseguido el objetivo: ¿Cómo sabrás que lo has logrado? ¿Qué verás? ¿qué escucharás? ¿qué sentirás? ¿qué verán los demás? etc.
6) A continuación escribe de un tirón (y sin pararte a pensar, ni a censurar, ni a decir “no, esto no tiene lógica”) los pensamientos que te vienen acerca de este pensamiento. Escríbelos y ya, no los juzgues. Escribe 10 pensamientos.
7) ahora revisa cada uno de esos pensamientos. Para ello hazte la siguiente pregunta: “este pensamiento, ¿me potencia o me limita?”. Y si te limita, escribe a su lado un pensamiento que te vendría bien tener en ese momento para que te potenciase (un pensamiento que conteste al anterior) ¡¡Ah!! Y no hace falta que te lo creas!!
8) explora las nuevas opciones que surgen con esa nueva forma de pensar.
9) con la información que has obtenido, ponte un plan de acción… ¡¡y empieza a crear!!
Dicen aquello de “creer para crear”. Yo te propongo: “crear para creer”. Comienza creando, poniéndote a la acción… y acabarás creyendo que es posible.
Bien, esta mañana mantenía una sesión con una directiva. Ha tomado conciencia de que para generar los cambios que ella desea, para ser el tipo de líder que ella quiere ser y que sabe que generará valor, ha tomado conciencia de que necesita generar cambios en su interior, especialmente acerca de cómo gestiona sus pensamientos en determinadas ocasiones. Ha tomado conciencia de que tiene “frenos internos” y se quiere liberar de esos frenos, para así, siendo libre, poder ser quien realmente quiere ser.
Una toma de conciencia preciosa. Y valiente, puesto que no echa balones fuera, sino que asume que el cambio es de dentro a fuera (como me habéis oído decir muchas veces en este blog).
Lo que pasa es que, conforme hablábamos me ha llamado la atención una cosa. He percibido que realmente quería generar esos cambios, pero… en el fondo no creía que fuera posible conseguirlo: “Llevo tantos años siendo así que no puedo cambiar”. Por favor, te invito a que, antes de seguir leyendo, piensa un momento: explora si en algún área de tu vida, o en alguna cosa que te gustaría mejorar, te detectas ese pensamiento o uno similar.
Y cuando se lo he reflejado (uno de los grandes papeles del Coach es el Espejo), me ha confesado que realmente no creía que fuera posible. Y eso es un freno mucho mayor en su interior.
En la película “Una mente maravillosa” (que te recomiendo), hay una frase magistral: “necesito creer que algo extraordinario es posible”. Necesitamos creer. Creer en lo extraordinario. Creer que es posible. Creer que podemos. Pero, ¿qué pasa cuando lo que vivimos hoy no nos permite creer? ¿nos quedamos quietos?
Cuando uno aborda la gestión del cambio, lo puede hacer desde dos lugares diferentes:
+ desde la sensación de que esto me limita. Ese lugar me lleva a la resignación (que es muy diferente de la aceptación). Me lleva al no-asombro, a la no-lucha, a la no-mejora. Y me lleva a no generar cambios. Con lo cual es una auto-profecía que se cumple. “¿Ves? Yo no puedo esto”.
+ desde la aceptación de lo que ahora estoy viviendo, pero de la mano de la creencia en todo lo que puedo vivir. Ese lugar me lleva a soñar, a aspirar, a impulsarme, a sacar todos mis recursos y ponerme en marcha. Y eso, sin ninguna duda, genera cambios… y alcanza logros.
Cuando la persona se permite soñar, se pone en acción, genera cambios y crea algo nuevo. Siempre. Esa es la grandeza del ser humano.
Te propongo un pequeño ejercicio para que hagas ahora mismo: coge un papel y un boli.
1) escribe una situación que te gustaría mejorar (de cualquier área de tu vida: profesional, personal, etc.)
2) escribe lo que te gustaría lograr (ojo, pon lo que sí quieres conseguir, no lo que quieres evitar o lo que quieres dejar de hacer)
3) revisa si tu objetivo está puesto en positivo (lo que sí quiero, no lo que no quiero). Vuélvelo a escribir si es necesario.
4) revisa si está en ti: ¿Quién tiene que hacer eso que quieres: el cambio está en ti o en otro? Si el cambio está en otro (por ejemplo: “quiero conseguir que mi jefe me escuche”, el que tiene que escuchar es mi jefe) no sirve. Vuelve a escribirlo, pero esta vez centrado en ti: ¿qué quiero conseguir que esté en mí? (Ej: “quiero lograr comunicarme con mi jefe con asertividad, valentía y serenidad”)
5) escribe indicadores de que se ha conseguido el objetivo: ¿Cómo sabrás que lo has logrado? ¿Qué verás? ¿qué escucharás? ¿qué sentirás? ¿qué verán los demás? etc.
6) A continuación escribe de un tirón (y sin pararte a pensar, ni a censurar, ni a decir “no, esto no tiene lógica”) los pensamientos que te vienen acerca de este pensamiento. Escríbelos y ya, no los juzgues. Escribe 10 pensamientos.
7) ahora revisa cada uno de esos pensamientos. Para ello hazte la siguiente pregunta: “este pensamiento, ¿me potencia o me limita?”. Y si te limita, escribe a su lado un pensamiento que te vendría bien tener en ese momento para que te potenciase (un pensamiento que conteste al anterior) ¡¡Ah!! Y no hace falta que te lo creas!!
8) explora las nuevas opciones que surgen con esa nueva forma de pensar.
9) con la información que has obtenido, ponte un plan de acción… ¡¡y empieza a crear!!
Dicen aquello de “creer para crear”. Yo te propongo: “crear para creer”. Comienza creando, poniéndote a la acción… y acabarás creyendo que es posible.
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lunes 29 de agosto de 2011
Busco personas dispuestas a ser su mejor versión... ¿eres tú?
Ya se han acabado las vacaciones. Hoy ya estoy al pie del cañón, calentando motores para poner en marcha de nuevo todo lo profesional.
Como os prometí, he descansado mucho, he disfrutado de lo lindo y vengo feliz a más no poder. Es una gozada pasar tiempo con los tuyos, riendo, montando en bici, viendo vacas, disfrutando de las olas, leyendo,... Además, como os dije en mi anterior post, las vacaciones son totalmente diferentes cuando vas dispuesta a ver las cosas con los ojos de un niño de 17 meses. ¡¡Se descubre todo y te asombra todo!!
Ahora vengo dispuesta a iniciar un nuevo curso con mucho ánimo, con alegría y con muchas ganas. Sí, tengo muchas ganas. Porque amo mi trabajo y me produce muchas satisfacciones.
Este año quiero centrarme en proyectos que impliquen cada vez más el sacar lo mejor de la persona. Proyectos centrados en llevar a la persona a su ser más profundo, allí donde tiene todo su potencial (escondido a veces con las múltiples capas de personalidades, roles, comportamientos y hábitos que nos hemos ido poniendo a lo largo de la vida). Llevar a la persona a su Identidad más plena, para que de allí salga todo su brillo.
Cada vez creo más en la capacidad de Brillar de las personas. Y cada vez creo más en la necesidad de Brillar de las personas.
Y esos proyectos quiero que estén alineados con el Para Qué mayor de la persona. Es decir, con aquello que la persona Tiene, Puede y Quiere aportar al mundo. Lo que se llama normalmente la Misión Personal. Ciertamente es una palabra que a veces se queda un poco grande y asusta, pero realmente se traduce en lo que puedes aportar a otros para ser tú más feliz.
Y quiero hacer este tipo de proyectos porque cuando conectamos la identidad (la verdadera plenitud y potencial), con la aportación.... ¡¡está asegurada la felicidad de la persona!! y también está asegurada la mejora de un trocito de mundo.
Este curso que comienza, te invito a pensar en términos de tu potencial (no de tus limitaciones actuales o de tus "me gustaría" que luego se quedan en nada) y a pensar en términos de aportar. ¿Qué me gustaría vivir cuando llegue el final de este curso, allá por Junio o Julio? ¿Qué me gustaría contar que he conseguido, que estoy viviendo? ¿Qué me gustaría contar que estoy SIENDO, que estoy APORTANDO?
Te invito a realizarte esas preguntas para comenzar a ponerte en camino para ser tu mejor versión.
Construye ahora el mañana en el que quieres vivir.
¡¡Encantada de volver a veros por aquí!!!
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