lunes 22 de febrero de 2010

Buenos.... sin duda

He recibido numerosos correos de amigos opinando sobre la pregunta que les hacía en las entradas anteriores. Correos en los que me comentaban que para muchos de ellos era la primera vez que se planteaban esa pregunta, que les había llamado la atención, puesto que realmente el planteársela les hacía, a su vez, plantearse otras actitudes.

Afortunadamente, la gran mayoría llegaba a la conclusión que cree que el hombre es bueno, que en su esencia es bueno. Un amigo (desconocido, claro) de Méjico me preguntaba "Llegado a esa conclusión, me ronda una pregunta: ¿Y por qué, entonces, hay tanto mal? o mejor, ¿por qué a veces nosotros mismos mostramos aspectos tan "malos" de nosotros mismos". Mi respuesta a esas preguntas (que muchas veces me he hecho sobre mí misma) es que es debido a que muchas veces actuamos con heridas que no hemos curado; que a veces tenemos muchos miedos nuestros que reflejamos en los demás, ... y todo eso hace que no actuemos desde la mejor versión de nosotros mismos, sino desde una versión "defectuosa".

Un amigo de Barcelona me comenta que le ha llamado la atención el que, precisamente estos días, haya planteado este post (supongo que le extrañe porque estoy en la recta final del embarazo y ...debería estar pensando en otras cosas, jejeje). ¿Por qué he planteado estos post?

Muy sencillo.

Como Uds. recordarán, soy la Directora de un Programa Formativo en Coaching, certificado por la Asociación Española de Coaching (ASESCO), en Zaragoza. En otras palabras: estoy formando profesionales del Coaching en Zaragoza. ¡¡Cuántas satisfacciones me está dando este curso!! Tengo la enorme satisfacción de contar con unos alumnos excepcionales, dispuestos de verdad a aprender, a cuestionarse, a plantearse nuevas maneras de ser y hacer las cosas. Y además es precioso el poder acompañar a la persona en su proceso de abrirse, integrar nuevos conocimientos y dar lo mejor de ella misma... para luego ser el mejor profesional que puede ser. ¡¡Soy una gran privilegiada!!!

Bien, pues como Uds. también saben, de vez en cuando me gusta pedir feed-back a los alumnos, para saber si están contentos con la enseñanza recibida, si el curso está cumpliendo sus expectativas, si están contentos conmigo como profesora o con otros profesores.

Bien, hace unas semanas les pedí ese feed-back. Y ¿saben lo que más se ha repetido en los comentarios de los distintos alumnos? La gran mayoría me comenta que está sorprendido, y me agradece enormemente, por haber sido capaz de generar una atmósfera, un ambiente, de compartir, de unión, de dar lo mejor de sí mismos, de poder abrirse y crecer en confianza, sabiéndote aceptado, respetado, cuidado y ayudado. La mayoría de los alumnos comentan que eso hace a este curso diferente de otros cursos en los que han estado. Y que esto es lo que más les está ayudando en su aprendizaje, puesto que pueden integrar los conocimientos en un entorno seguro y contando con el respeto y la ayuda de sus otros compañeros.

¿Saben? No me sorprende. ESO ES EL COACHING. Eso es mirar a la persona desde el estilo Coaching. Cuando tú miras al otro desde su Potencial, cuando le miras Sin Juicio, cuando le miras en su Esencia, cuando le miras con Amor y desde el Amor... el otro se siente acogido, respetado, cuidado... y se abre. Sin duda. Y es entonces cuando es capaz de dar lo mejor de sí mismo. Cuando es capaz de mirar sus miedos de frente, sus heridas, y ponerse en acción para construir.

Eso es la esencia del Coaching. Y para mí va más profundo. Antes de ser Coach eso sí que lo tenía claro: en el interior del Ser Humano hay muchos más elementos de bondad, de potencial, de maravilla... que elementos malos. Y cuando miras al otro así, cuando consideras que el Hombre es bueno... entonces le estás dando la oportunidad de mostrarlo, de dar lo mejor de sí mismo. De SER LA MEJOR VERSIÓN DE SÍ MISMO.

Todo esto lo he comprobado durante los muchos años que trabajé como profesora de adolescentes, los años de formadora, los años de investigadora, ahora como coach y formadora de Coaches... Al mirar al otro desde el potencial, el otro se crece. Siempre. Y les lanzo estas preguntas:

¿y qué pasará cuando mire al otro desde su potencial en su empresa? ¿Y en su familia? ¿y cuando se mire a Ud. mismo con esa mirada?

sábado 20 de febrero de 2010

¿Buenos o Malos? (II)

En la anterior entrada les dejé con la pregunta: "¿el hombre es bueno o es malo?" y les invitaba a reflexionar sobre su pensamiento más profundo, puesto que considero que la respuesta que cada uno de nosotros demos a esa pregunta, va a condicionar mucho nuestra actitud, nuestro posicionamiento, nuestras expectativas, etc. ante personas y situaciones.

A lo largo de mi vida me he encontrado personas que consideraban que el ser humano es malo por naturaleza. Pocas, la verdad. Pocas, sobre todo, que se hubieran hecho el planteamiento serio de su posicionamiento sobre ese tema y, tras hacerlo, habían llegado a la conclusión de que el ser humano es malo por naturaleza.

En esos casos he podido constatar, con tristeza, que la postura de estas personas, ante los demás, era normalmente de ponerse a la defensiva. Es normal. Si pienso que el otro es malo, que sus intenciones no son buenas, me debo defender de él. Debo prepararme para lo peor. Incluso en algunos casos, debo atacar yo antes de que él me ataque.

Afortunadamente, también me he encontrado con muchas personas (¡¡reconozco que he tenido la suerte de que han sido muchas más!!) que piensan que el hombre es bueno por naturaleza. En esos casos, he podido percibir en ellas una actitud mucho más confiada a la hora de establecer sus relaciones. Si el otro es bueno, si el otro tiene normalmente buenas intenciones, ¿qué sentido tiene "defenderme" de él? Esperaré de él cosas buenas, sacaré de él cosas buenas. Podremos abrirnos mutuamente, puesto que en la bondad se construye mucho más.

Y lo que más he visto a lo largo de mi vida... es gente que no se lo ha planteado nunca. Y por tanto, su actitud es una maraña entremezclada (e inconsciente normalmente) de: "bueno, la mayoría de las personas pueden ser buenas, por lo menos yo la mayoría de los que conozco lo son. Pero también hay gente mala, por lo que, por si acaso, lo mejor es ir preparados por si nos tenemos que defender, atentos a la más mínima señal. Eso hace que, aunque a lo mejor a mí me saldría confiar, por si acaso me mostraré cauto y receloso". Mucha gente tiene ese pensamiento inconsciente. Y es fácil imaginar cómo ese inconsciente influye en su comportamiento.

Además, la mayoría de la gente piensa que, de uno en uno el hombre es bueno, pero cuando están en grupo... hummm, entonces hay que protegerse más aún, porque en grupo el hombre saca lo peor de sí mismo.

¿Se dan cuenta de la importancia de contestarse a esta pregunta? ¿Se dan cuenta de la importancia de tomar conciencia real de lo que realmente pienso sobre ello? ¿Se dan cuenta Uds. cómo estos diferentes pensamientos nos influyen mucho más allá de lo que aparentemente parecería? Porque esos pensamientos, esa consideración del ser humano, nos influye en todos los ámbitos de nuestra vida:

+ en nuestro trabajo; por ejemplo, en las reuniones de equipo, no es lo mismo pensar que el otro tiene mala intención con lo que dice, que no pensarlo. O por ejemplo, cuando tengo que iniciar un trato con alguien desconocido, de otra empresa, por ejemplo, o de otro departamento, no es lo mismo pensar que le regirá en balance la bondad que la maldad, etc.

+ en nuestras relaciones diarias con desconocidos, en el metro, en la calle, en las tiendas... no es lo mismo ver al otro como alguien de quien tengo que defenderme, a verle como alguien de quien puedo recibir cosas buenas. O cuando menos, alguien con quien yo no necesito ponerme en actitud defensiva de principio.

+ en nuestras amistades. No se piensen, aquí también se nos cuelan muchas de estas actitudes.

+ incluso en nuestra vida de familia (pareja, hijos, ....) No es lo mismo pensar que el otro está haciendo las cosas con mala intención, a pensar que la intención es siempre buena y que, entonces, lo que ha podido ocurrir es que se ha equivocado, o ha fallado, o ha tenido un mal momento.

Se nos cuelan dependiendo del tipo de pensamiento. Y un pensamiento potencia mucho más que el otro nuestras relaciones, e incluso nuestro propio crecimiento.

¿Qué actitud tengo hacia el otro? ¿Cómo le miro? ¿Cómo creo que me mira?

lunes 15 de febrero de 2010

¿Buenos o malos?

Hay una pregunta que, en mi opinión, todo el mundo se debería hacer alguna vez en su vida. Más aún, es una pregunta tan importante que todos nos la deberíamos hacer de vez en cuando, varias veces, a lo largo de nuestra vida, puesto que nuestra respuesta puede cambiar dependiendo de la época que estemos viviendo (por ejemplo, la respuesta puede no ser igual en la adolescencia que cuando tenemos los 50 años).

Es una pregunta troncal, importantísima: ¿cuál es mi concepto de los seres humanos? O dicho de otra manera: ¿Creo que el ser humano es, por naturaleza, bueno o malo?

No es una pregunta baladí. No es una pregunta que pueda ser respondida al tun-tun, sin pensar. No, es una pregunta esencial, puesto que de su respuesta va a depender la manera en que nos posicionemos ante el mundo y ante los demás.

Si yo pienso que el ser humano es malo por naturaleza, esperaré de él malas acciones, malas intenciones, pensamientos retorcidos, ideas destructoras. Y veré maldad en aquello en lo que mire. Obviamente alguno se salvará (siempre hay grandes y honrosas excepciones, como la madre Teresa), pero... en balance el hombre es malo.

Si yo pienso que el ser humano es bueno por naturaleza, esperaré de él bondad, buenas acciones, buenas intenciones, pensamientos encaminados a construir. Y veré bondad en aquello en lo que mire. Obviamente encontraré el mal (ese buenismo que intenta convencer que el mal no existe, que todo está bien, hace mucho daño), pero.... en balance el hombre es bueno.

Fijense en esto último que acabo de comentar. No es bueno el buenismo, que niega la existencia del mal. Sin embargo, aceptando que el mal existe (creo que es un hecho), mi pregunta realmente está dirigida a: "¿está el mal en la médula del ser humano, o en su médula, en su esencia, está el bien?"

Piensen su respuesta, puesto que les puedo asegurar que la respuesta que cada uno de nosotros nos demos va a condicionar, o cuando menos a influir, sumamente en las actitudes que tomemos ante las personas, ante las situaciones.

Hoy les dejo con esa pregunta. En la próxima entrada continuaré con la disertación.

Y Ud. ¿piensa que el hombre es, por naturaleza, bueno o es malo?

Les invito a compartir en los comentarios sus pensamientos. Creánme, enriquecen mucho el blog y me siento muy feliz cuando lo hacen.

sábado 13 de febrero de 2010

Luces, cámaras y ACCIÓN

Hace dos días tuve una sesión con una cliente. Quería trabajar un tema concreto, encaminado a su gran objetivo, al que cada vez se va acercando más y más. Como saben, así va el Coaching: el cliente define el gran objetivo (aquello que quiere lograr cuando acabe el proceso) y entre medias, en las sesiones concretas, va definiendo pequeños objetivos (o metas) que van llevándole hacia ese objetivo final.

Bien, pues al trabajar el objetivo concreto de esa sesión, mi cliente definió una serie de mecanismos que ella tenía implementados en su interior y que le impedían conseguir lo que ella quería. Cada vez que pasaba X, ella notaba que comenzaban a operar una serie de mecanismos. Lo definimos como el Círculo Vicioso (porque le llevaban a un lugar al que ella no quería ir). Y muchos de esos mecanismos, como suele ser normal, pasaban por pensamientos y expectativas.

Una vez definida esa realidad (en la que en muchas ocasiones hay toma de conciencia, puesto que realmente la persona no se ha parado nunca a pensar en esos mecanismos aprendidos e implementados), decidimos definir lo que llamamos el Círculo Virtuoso. Si queremos ir a otro lugar, ¿qué mecanismos deberíamos poner en marcha? Y se puso a la búsqueda de pasos concretos que contrarestaran esos pasos del Círculo Vicioso.

Y aquí surgió una cosa que me encantó, y en la que, estoy convencida, está la magia del Coaching. En un paso en el que en el Círculo Vicioso, ella entraba en Pensamientos (del tipo de: ¿qué estará pensando?, ¿qué debería hacer yo?, ¿cuándo me valorará esto?, ...o del tipo que sean), cuando yo le pregunté: ¿cómo quieres contrarestar este paso para no entrar en él?, ella, con una voz firme y con enorme energía, dijo: "¡¡pues entrando en Acción!! Nada de quedarme parada pensando, sino ponerme a hacer lo que en ese momento yo crea que debo hacer!!". Y ambas sabíamos que en ese cambio había un clik inmenso en su interior.

Pasar del pensamiento a la Acción. Puro Coaching, pura magia. Pasar del: "Parálisis por el Análisis", como siempre lo define mi amigo y gran Coach, Josepe, a la Acción.

¿Cuántas veces se bloquea por pensamientos? ¿cuántas veces analiza tanto una situación... que al final no hace nada? ¿cuántas veces son esos pensamientos los que generan unas expectativas que realmente eran infundadas... y la acción le hubiera dado mucha más información y resultados?

No hace falta estar en un proceso de coaching para tomar conciencia de ello. Por favor, cuando entren en esa dinámica de pensamientos que paralizan.... ¡¡pasen a la acción!! Hagan algo, lo que sea, pero algo. Además, si es posible, que implique también movimiento del cuerpo. El cuerpo es un gran aliado: cuando la mente se atasca... el cuerpo sabe sacarla.

Esto es como rodar una gran película: luces, cámaras y ¡¡ACCIÓN!!

jueves 11 de febrero de 2010

Un cambio de protagonista

Estos días son de recta final. Cerrando proyectos antes del periodo que me tomaré para disfrutar de mi bebé; cerrando sesiones con mis clientes, poniendo un margen prudencial antes de la siguiente sesión; preparando cosas concretas de apertura a una nueva situación... Todo es novedad en mi vida. Se cierran cosas, otras entran en hibernación, otras se abren y comienzan a florecer....

... y entre medias el momento del parto. ¡¡Cuánto respeto me da ese momento!!

No les voy a negar que es un momento que me da algo de miedo. No es fácil pensar en él, sobre todo cuando, como yo, eres novata. Asusta. No sabes cómo va a ser, no sabes cómo va a ir, no sabes cómo vas a reaccionar.

Sin embargo, a pesar del respeto que me da, tengo claro que la actitud (como en todo en la vida) influye mucho. Los pensamientos los puedes enfocar en negativo (ponerte en lo peor) o en positivo (pensar en la grandeza del momento, más allá del sufrimiento o el dolor puntual). Y los pensamientos puedes gestionarlos. Siempre se puede. Ya saben lo que muchas veces escribo aqui. Quizás no puedo evitar que ciertos pensamientos me surjan... pero si que puedo decidir cómo quiero gestionar esos pensamientos. La emoción surge de manera libre. La gestión de la emoción la pongo yo de manera consciente. En todas las áreas de la vida.

Y hoy quiero compartir con Uds. un pensamiento que me está ayudando mucho en estos días.

Si alguno de Uds. ha visto el precioso documental de "En el vientre materno", de National Geografic, quizás les haya sorprendido, como a mí, que en todo momento para el documental, el bebé es el enorme protagonista de todo. La madre pasa a un segundo plano. Incluso en el momento del parto: el bebé es el que es protagonista, el que realmente realiza un viaje de novedad total, de cambio total, de vértigo total. El bebé. Y la madre en un segundo plano.

Y debo reconocer que, al principio, ese pensamiento me llamó la atención. ¿Cómo? Con lo que sufre la madre en ese momento... ¿no es protagonista? ¡¡¡Pero bueno!!

Y sin embargo, una vez acogido e integrado ese pensamiento... de forma asombrosa, es justo el pensamiento que más me ha ayudado a relativizar el momento del parto. Me explico: si pienso que la protagonista soy yo, me centro más en los dolores que tendré, en mis temores, en si me sentiré así o asá.... Y sin embargo, cuando me centro en que el protagonista es él.... me centro en él y yo paso a un segundo plano. Y en ese plano me convierto en un Facilitador: me convierto en un ser que lo que tiene que hacer es estar lo más serena posible para facilitarle a él su gran travesía, colaborar lo más posible para ayudarle en ese momento. Y entonces cobra mayor sentido el estar serena, el tener pensamientos positivos, el colaborar,....

¿Saben? la primera vez que pensé de esta manera me sorprendí a mi misma: ¡¡en el momento de dar a luz justo lo que se me pide es que sea Coach!! Es decir, que facilite a mi hijo su proceso, en el que él es el verdadero protagonista, él es que realmente asume riesgos, es valiente, toma iniciativas... y yo... a su lado como facilitador. Coaching puro, ¿qué les parece?

Una visión totalmente diferente del sentirme protagonista, mirándome el ombliguito y diciendo "hay pobrecita de mi!!", jejeje.

Y les pregunto. En otras áreas de su vida (no todos Uds. estarán a punto de dar a luz, jejeje), ¿pueden encontrar dos maneras distintas de mirar una misma situación?, y de esas dos maneras, ¿una de ellas les potencia y otra les limita?... y ¿cuál de ellas deciden elegir?

Diariamente estamos "dando a luz" nuevas situaciones. "Qué elijo ser" está en mí. Qué actitud elijo tener, está en mi.

Ánimo con sus "partos". Seguro que dan a luz bebés preciosos. Lo bien gestado, bien acaba!!

lunes 8 de febrero de 2010

Alegato a la Paciencia

Hoy quiero compartir con Uds. una cosa muy, muy, personal. He dudado en hacerlo, no sé bien cómo mezclar vida personal con vida profesional. Y aunque me gusta poner un límite claro, es cierto que a veces les siento ya tan cercanos que a veces siento la necesidad de compartir cosas personales con Uds.

Bien, estoy embarazada de mi primer hijo, Juan Pablo, y dentro de unos días (¡¡muy pocos!!) salgo de cuentas. Exactamente en 6 días (aunque ya saben cómo van estas cosas... puede nacer en cualquier momento). Estoy viviendo estos días finales con una mezcla de alegría, respeto, ilusión, miedo, expectativas.... Supongo que cualquiera de mis lectores que ha vivido estos momentos saben bien a qué me refiero.

Y esta mañana me venía fuertemente un pensamiento que ha sido el desencadenante para decidirme a compartir esto en el blog con mis lectores. Estos 9 meses de embarazo se han hecho, en general, ¡¡tan largos!! No se si les ha pasado: cuando te quedas embarazada, parece que en muy poco tiempo va a estar ya el niño aquí... y sin embargo, van pasando los días, y los meses, ,...y va despacio. Y en Diciembre, cuando estás de 7 meses y medio, parece que ya está a la vuelta de la esquina... y sin embargo, Diciembre se pasa despacio, y Enero más, y estas semanas de Febrero... ¡¡más despacio aún!!

Y el pensamiento de esta mañana, lo que quería compartir con Uds. es que las grandes cosas se gestan despacio. Piénsenlo bien: para gestar un niño, una nueva persona, (¿¿¿Existe milagro mayor???) se necesitan 9 meses. Me parece poco, la verdad. Es tan grande el misterio que hay en dar vida a una nueva persona, con su dignidad, con su libertad, con su grandeza... que 9 meses me parecen poco. Y sin embargo, aun siendo poco, son 9 meses. No se hace de la noche a la mañana.

Y me gustaría hacerles reflexionar cómo a veces pretendemos que nuestros proyectos (de otro tipo: personales, profesionales, etc.), se hagan de la noche a la mañana. Y nos desesperamos, o nos desanimamos cuando vemos que necesitan una siembra, un tiempo de germinar y de crecer... hasta que por fin el proyecto está consolidado y dando frutos.

Obviamente, gestar un hijo siempre será un proyecto mayor. Sin duda. Y sin embargo, es también cierto que gestar un hijo es algo que tenemos tan metido en nuestra naturaleza humana que, a veces, no nos requiere esfuerzo. Me explico.

Como Uds. saben, además de Coach experta en Inteligencia Emocional y PNL, soy científica: Doctora en Biología. Bien, en nuestra biología, en nuestros genes, en nuestras órdenes internas, tenemos implantados todos los mecanismos necesarios para poder realizar ese proceso. Desde milenios tenemos las órdenes implementadas: nuestros órganos saben qué hacer, nuestras hormonas saben cómo actuar y dar las señales adecuadas, nuestro cerebro sabe cómo coordinar todo. Sin necesidad de que nosotros, de manera consciente, tengamos que hacer nada. En estos 9 meses yo no he tenido que hacer nada... que mi propio cuerpo no me haya dicho que tenía que hacer.

Y sin embargo, en nuestros proyectos personales o profesionales sí que tenemos que meter mucha de esa consciencia. Definirme bien qué quiero, definirme bien qué herramientas dispongo, qué limitaciones tengo que vencer, qué recursos puedo poner en marcha, cuál es el primer paso, y el segundo, y el tercero.... Revisar lo que voy haciendo, rectificar fallos, reconocer creencias y pensamientos que me están limitando, poner en marcha mis valores. ¡¡Hay tanto que yo tengo que poner de manera consciente!!

Es decir, en mis proyectos, tengo que aceptar que es un PROCESO, que irá dando fruto en tanto en cuanto yo vaya cultivándolo... y que debo aceptar que las cosas no surgen de la noche a la mañana. Que si algo tan grande como gestar una persona, que está metido en mis genes hasta el más mínimo detalle (y por tanto, yo realmente no tengo que "poner" nada externo) tarda 9 meses... ¿cómo no voy a aceptar que mis proyectos, mis planes, vayan algo más despacio... y necesiten tiempo y dedicación, hasta que llegue el día que les "de a luz" y entonces todo el esfuerzo anterior cobre un sentido mayor?

Les invito a reflexionar sobre este tema. Es un alegato a la Paciencia. Un alegato a la serenidad, al "hacer hoy lo poquito que está en mí... pero hacerlo.... y mañana seguiré construyendo". Paciencia, manos a la obra, ... buscando el día a día, con la mente puesta en el final. Pero sin desesperar porque el final no se acerca. Se está acercando, el proyecto bien gestado siempre da frutos. Se está acercando... pero necesita su tiempo y su dedicación.

viernes 5 de febrero de 2010

La ratita presumida (y II)

(para entender esta entrada, recomiendo leer la entrada del 5 de Febrero de 2010: "La ratita presumida (I)")

Como les prometí ayer, aunque hoy vuelvo a ser hormiguita, aquí van algunos de los comentarios que mis alumnos de Málaga han tenido la amabilidad de compartir conmigo acerca de mi profesionalidad.

* "Élida, tu clase ha sido exactamente como a mí me gusta: eficiente, estructurada, organizada, centrada en el tema (sin olvidar detalles y ejemplos) [...] Me siento como si me hubieras aportado una importante pieza en este puzle que para mi el tema de formarme en "Coaching", e incluso tengo la impresión de que algunas piezas del puzle se han unido. Empiezo a imaginar que realmente podrá haber un cuadro real detrás del caos-puzzle en mi cabeza"

* "Desde el principio generó el clima adecuado, bajo unas reglas de juego, buscando el respeto mutuo, de todos por todos, todos escuchamos a todos... Buscó la participación de todos, vía dinámicas, y nos hacía a la vez protagonistas de su exposición [...] Iba validando, al observarnos y no mirarnos, que nos fuésemos quedando con la esencia de los mensajes, con la idea, adaptando su tono, palabras y ritmo... llegando al rapport: literalmente bailaba con nosotros"

* "[...] la comunicación tan técnica y precisa en su discurso. La palabra exacta en el momento exacto, sin titubeos, con seguridad al utilizarla. Vocablos y expresiones muy bien estructurados, que van más allá de un lenguaje coloquial, dándole al discurso un toque técnico/científico, sin dejar de ser cercano y fácil de comprender y asimilar. [...] Destacaría también la Calidez, definida como ese sentimiento de seguridad, de que se es entendido, recibido y percibido por nuestro oyente.

* "Me interesó tanto los temas que se tocaron, que me hubiera gustado disponer de más tiempo para seguir disfrutando aprendiendo contigo. Frases que pronunciaste en aquellos días han ido acompañándome desde entonces causando beneficios satisfactorios. [...] Decirte sinceramente que no se si lo podrías haber hecho mejor o peor, lo que sí sé es que para mí fue un fin de semana único, lleno de experiencias que me llenaron muchísimo personalmente. [...] Pienso que sembraste semillas en cada uno de nosotros y, en mi caso personal, siguen germinando cada día más y más, hasta puedo apreciar el fruto que me ofrecen en cada experiencia..."

* "me parece sorprendente tu dominio de la palabra y control de la misma. Tu capacidad de análisis de las cuestiones y tu capacidad de respuesta"

* "Élida: Mujer honesta. Sencilla. Valiente. Comunica bien. Transmite confianza y se percibe como una persona fiel y con principios. Buena sonrisa y sentido del humor. Empática. Noble. Instruida pero humilde".

* "Muchos de los conceptos de los que nos hablaste me sonaban de una manera u otra, pero fue tu presentación la que les ha dado el hilo rojo y me los ha hecho entender y sentir. [...] Agradecí enormemente tu paciencia y sabiduría ante nuestras preguntas y que nos dejaras llegar al fondo de nuestras inquietudes, animándonos a seguir, y buscando la respuesta en y con nosotros; en ocasiones admitiendo que una respuesta clara no existe y/o no la tienes. Sigo sin entender cómo pudiste transmitirnos tanta información captando nuestra atención en tan poco tiempo (seguro que tienes algún truco que no nos has desvelado) [...] Élida, sólo me queda darte las gracias y decirte que me he quedado con hambre de más, mucho más...."

* "me gustaba mucho su manera de comunicar, muy suave y que me permitía centrarme en el mensaje y no en el canal [...]. También me gustó que dejó que se presentaran todas las opiniones críticas y las desmontó con mucha tranquilidad y aplomo"

¿Qué decir? sólo una cosa:

¡¡¡Gracias, queridos alumnos!!!