miércoles, 23 de diciembre de 2009

Desojando la margarita

Aquellos de Uds. que siguen mi blog con frecuencia, sabrán ya lo importante y valioso que es para mí el Ser Humano. Nada de lo creado en este mundo tan bello es más grande y valioso que él. Por eso, mi enorme respeto a mis coachees. Cuando les miro veo todo su potencial, veo su esencia tan profunda, veo su grandeza, ....veo su LUZ.

Esta mañana he tenido una sesión preciosa con una coachee bella, muy bella. Es una señora de unos cincuenta y muchos, metidos en una mirada traviesa y un cuerpecito vivaracho. Una señora que quiere aprender a vivir la vida desde otro lugar. Porque hace tiempo que se olvidó de vivir como ella quería y merece.

Su proceso me está resultando precioso. En su proceso estoy viendo reflejadas a muchas personas, en la mayoría de los casos mujeres, que podrían suscribir cada una de las sensaciones y de las palabras que ella cuenta.

Cincuenta y muchos años de trabajar mucho, cincuenta y muchos años de centrarse en hacer más felices a los demás, de entrega, de sacrificio, de fuerza, de salir adelante, de dar, ...de dar, de dar.... y ahora, de repente, se encuentra con los motores apagados. En un símil que salió en la sesión pasada, se encuentra como la propietaria de una tienda que tenía de todo para todos... y que ahora, de repente, se da cuenta de que su trastienda se ha quedado vacía. ¡¡Ha descuidado el llenar su trastienda (el cuidarse a ella misma) y ahora se encuentra con que no sabe cómo dar alegría si ella no la sabe tener, cómo dar serenidad si ella no la sabe obtener, cómo dar fuerza si ella no encuentra sus fuerzas!!

Una historia que podrían firmar muchas personas, ¿no creen? Sobre todo de esa edad. Sobre todo mujeres.

Y cuando en el proceso de Coaching descubre que quiere aprender a quererse más, enseguida salta una vocecita: "¡¡Pero cómo!! ¿¿Quererte más?? ¡¡Eso es egoísmo!!" Una vocecita que le hace dudar: ¿me merezco quererme? ¿Hago bien si me quiero? Y está, cual desojando una margarita, preguntándose: "¿Me quiero? ¿No me quiero? ¿Me quiero?..."

Pero en la grandeza del Ser Humano sigue habitando la luz. Y esa luz de su interior sigue pugnando por salir. Y hoy en la sesión se ha dado cuenta de que ella es como un río. Un río que, a veces, se ha llenado de muchos bloques de madera flotando por él, que han osbtaculizado el fluir del agua, que al ir pudriéndose, han ido contaminando el agua. ... y que ella quiere ser un río limpio, fluído, libre. Porque sólo así podrá ser un río donde otros puedan navegar, puedan bañarse, puedan estar a gusto. Y ella quiere y desea cuidar su río, su agua. QUERERSE y CUIDARSE.

Gracias. Gracias. Aprendo tanto de mis coachees que me considero una privilegiada por esta profesión tan maravillosa.

Quizás esto también sea la Navidad. Descubrir que Dios, haciéndose hombre, nos recuerda que en el hombre hay siempre algo de Dios... y que no tiene ningún sentido vivir como mendigos cuando somos Hijos de la Luz.

FELIZ NAVIDAD

martes, 22 de diciembre de 2009

Pero, ¿tú qué te has creído?

Quisiera pedirles un favor: antes de seguir leyendo este post, ¿tendrían la amabilidad de ver estos dos vídeos? Corresponden a un corto coprotagonizado por el actor mejicano Eduardo Verástegui, "El Circo de la Mariposa", premiado con el primer premio en el concurso de cortos "The Doospost Film Proyect", por su promoción de valores como la esperanza y la dignidad humana.

Disfrutenlo:

(primera parte)




(segunda parte)




Me ha fascinado. Me ha emocionado. Me ha conectado con algo muy profundo en mi: la firme e inquebrantable creencia en la belleza del Ser Humano.

Más allá de lo físico, más allá de su estado actual.

Y, como ya han dedicado mucho tiempo a este post, no les quito mucho más. Sólo una reflexión. El actor Nick Vujicic (Will en el corto), el que no tiene brazos ni piernas, al comienzo del vídeo, acepta que le digan que es una perversión de la naturaleza, un "hombre" (si es que se le puede llamar así), al que Dios mismo ha dado la espalda. Acepta las risas insultantes de los demás, los tomatazos, la vergüenza. Es más, no acepta y escupe a Mendez, el Showmen del Circo de la Mariposa, cuando éste le dice: "Eres magnifico". Hace tiempo que se creyó que era una basura, un despojo, una perversión... y se comportaba dando la razón a todos.

Sólo cuando empieza a creerse lo contrario, sólo cuando empieza a creerse que él puede ser y de hecho lo es, una criatura preciosa, magnifica, especial y única... sólo entonces, su vida cambia, su vida adquiere un sentido profundo... Es más (y fijénse bien lo importantísimo de esto), su vida empieza a ser útil y de ayuda para otros. ¡¡SUBLIME!!!

En Coaching muchas veces las personas llegan habiéndose creído sus limitaciones, habiéndose creído que son aquello que actualmente no saben hacer bien, aquello que les han dicho (o que ellos se han dicho) tantas veces. Se creen incapacitados. Y se comportan como tales.

Y la grandeza de esta profesión es que supone un proceso propio de búsqueda personal, de compromiso con ellos mismos, de ponerse en acción (como cuando Will decide subir las piedras del río y sumergirse en el agua y salir). Gracias a todos ello, la persona descubre sus capacidades... y comienza a fortalecer su autocreencia y su valor. Porque... mi dignidad y grandeza como ser humano va más allá de mi pobre desempeño actual.

Y el primer paso es creerme de verdad: "YO PUEDO SER LA MEJOR VERSIÓN DE MI MISMO, más allá de lo que ahora manifiesto"

Y Tú, ¿qué te has creído?

lunes, 7 de diciembre de 2009

Tiempo de Oportunidad

Las navidades ya se acercan. Se ve, se huele, se siente en el ambiente. Últimamente todo nos predispone a ello. Y en la mayoría de las personas, por lo menos en lo que transmiten, hay ganas de que lleguen.

Me resulta curioso, todos los años lo pienso. Es cierto que las Navidades son unas fiestas entrañables. No sólo por lo que representan: en su origen cristiano son, nada más y nada menos, que Dios que se hace niño para dejarse abrazar (¡¡¡¡ !!!). No sólo por lo que representan, sino también por lo cultural: momentos de reunión en familia, de comidas, canciones ante el belén, de regalos hechos con amor; momentos de quedar con amigos, algunos de ellos a los que hace tiempo que no ves; momentos de recordar a todos los que llevas en el corazón (siempre me ha encantado la magia de escribir y recibir postales de Navidad, confieso que mucho más las físicas, las que recibes en un sobre... en eso es en lo único en lo que no estoy enamorada de internet). Sí, las Navidades son unas fiestas entrañables.

Y les decía que me resulta curioso. Porque esas mismas fiestas entrañables que todos estamos deseando que lleguen, luego resultan ser, para muchos, momentos de tensión, de discusiones (que si por la cena, que si por lo que tú has ayudado en los preparativos, que si por los regalos, etc.). Fiestas entrañables que al final se convierten en momentos tensos en los que nos gustaría no participar.

Curiosa capacidad que tenemos a veces los humanos: convertir algo bello, esperanzador y entrañable, en algo tenso, motivo de discusión y de sacar el egoismo de cada uno.

Por eso, estas Navidades me he propuesto ir con el corazón de niño. Ir con el corazón de entrega, de amor, de ternura... ¿por qué no? de perdón y pasar por alto detalles. Ir con el corazón de "actitud bajo riesgo" (les remito a mi post de Noviembre : "Ufff, ¿Cómo lo hago?"), para aprovechar cada pequeño momento para trabajarme mis valores, ponerlos en marcha, con actitud proactiva y ....dando lo mejor de mi misma (sin esperar que el otro también lo haga).

Me lo he propuesto. Espero poner todo mi empeño en conseguirlo. Porque no hay nada como la satisfacción de poder pensar: "Yo he sido la persona que quiero ser, con los valores que quiero vivir y tratando a los demás, y a mi misma, como quiero hacerlo". Me lo he propuesto, porque busco mi felicidad y mi satisfacción personal. Porque siendo LA MEJOR VERSIÓN DE MI MISMA es como más feliz soy y más felices hago a los demás.

Me lo he propuesto. Y le lanzo la invitación: ¿quiere ser Ud. estas Navidades la MEJOR VERSIÓN DE Ud. MISMO?