martes, 7 de septiembre de 2010

Este año... ¡¡lo conseguiré!!

Comienza un nuevo curso escolar. Muchos de nosotros seguimos con esta programación “escolar” y en nuestra mente comienzan muchos propósitos para este curso. Buenos propósitos y buenos deseos. Los gimnasios se llenan de matriculaciones, en los quioscos abundan las colecciones que durarán varios meses, se busca información acerca de yoga, tai-chi, pilates, manualidades, pintura, etc. Comienza Septiembre y en nuestro interior deseamos hacer de este año un año que pasará a la historia: “este año por fin lo voy a conseguir”.

Pero la realidad se repite todos los años. Los gimnasios dentro de dos meses verán disminuir su afluencia, la gran mayoría de las colecciones se quedan sin terminar (a veces simplemente se compra el primer fascículo) y el día a día comienza con su carrera vertiginosa y al final todo se queda en un “¡cómo me gustaría tener tiempo para hacer tal cosa!”.

Hace tiempo que soy plenamente consciente de una cosa: no es que no tenga tiempo para hacer algo. Tengo comprobado que el que quiere hacer algo encuentra tiempo. Es decir, la frase no es: “como no tengo tiempo no puedo hacer tal cosa”, sino: “como quiero hacer tal cosa, encuentro tiempo”. El que quiere de verdad, encuentra tiempo. Al menos un poco. No es, por tanto, un problema de tiempo, sino de motivación.

¿Qué ocurre entonces? Como Coach considero que una de las claves pasa por ponerse objetivos, es decir, por tener bien claro lo que quiero conseguir, y pasa también por ir poniéndose acciones concretas que se vayan revisando periódicamente. Sin embargo, también tengo claro que, en muchas ocasiones, eso no es suficiente. Conozco personas que se han marcado un objetivo concreto: “Quiero ir al gimnasio por las tardes dos días por semana durante este curso escolar” y que han comenzado a hacerlo y no han conseguido mantener su plan. ¿Qué ocurre? En mi trabajo como Coach exploro muy a menudo un aspecto que no siempre tenemos en cuenta: el “¿PARA QUÉ?”. ¿Qué sentido tiene para mí lo que quiero conseguir? ¿Para qué lo quiero conseguir? ¿Qué propósito tengo?

John Withmore, uno de los padres del Coaching Europeo, dice: “El sentido y el propósito es lo que impulsa a las personas, y su ausencia conduce al letargo, la depresión y los problemas de salud. Pocas veces somos conscientes de esto, pero cuando lo advertimos mejora nuestro estado de ánimo y la calidad de vida en el trabajo y en el hogar”. El sentido y el propósito. ¿Para qué quiero conseguir esto? Fíjense, en el ejemplo que he puesto antes: “Quiero ir al gimnasio por las tardes dos días por semana durante este curso escolar”. Si mi para qué inicial es “para perder peso”, me estoy enfocando en lo que no quiero (tener exceso de peso). Un buen coach sabe que eso no es bueno, tenemos que enfocarnos en lo que Sí quiero. ¿Para qué quieres perder peso? Para verme mejor. ¿Para qué quieres verte mejor? Para estar más a gusto conmigo mismo (ya vamos mejor). ¿Para qué quieres estar más a gusto contigo mismo? Para mirarme al espejo por las mañanas sintiéndome orgulloso de mí mismo. ¿Para qué quieres eso? Para saber que puedo conseguir lo que me propongo. ¿Para qué quieres eso? Para sentirme libre y dueño de mí mismo.

¿Quién creen que perseverará en su objetivo: el que quiere “perder peso” o el que quiere “sentirse libre y dueño de sí mismo”?

Cuando la persona tiene claro el Para qué mayor y dota de sentido a las cosas (su propio Sentido), pone en marcha sus verdaderas capacidades y talentos, se alinea con sus valores y los resultados son espectaculares. Y como dice Withmore, mejora nuestra calidad de vida… en todos los ámbitos.

Les invito a hacer el siguiente ejercicio:
  1. escriban en un papel 5 cosas que les gustaría hacer a lo largo de este curso escolar. Sus 5 buenos propósitos. (es importante que lo escriban, ya que escribir ayuda a pensar puesto que es un nivel de conciencia mayor que pensar)
  2. comiencen con el objetivo que más les gustaría conseguir. Revisen si lo han formulado de forma positiva, medible y delimitado en el tiempo (es decir, lo más concreto que puedan, delimitando cuándo lo quieren conseguir y expresado en positivo: no lo que no quieren, sino lo que quieren y para cuándo lo quieren). Si no es así, formúlenlo de nuevo por favor.
  3. una vez hecho el paso anterior pregúntense: ¿Para qué quiero conseguir… (y dicen el objetivo)? Cuando obtengan la respuesta, vuélvanse a preguntar: ¿y para qué quiero… (la respuesta)? Así, pregúntense su Para qué mayor varias veces, hasta que noten que llegan a algo que les resuena por dentro, aquello que les impulsa y les motiva. Entonces habrán llegado al punto donde encontrarán la motivación para conseguir su objetivo.
  4. repitan los pasos anteriores con los otros objetivos.
Si hacen este sencillo ejercicio, les aseguro que su motivación y sus resultados cambiarán. ¡¡Estaré encantada de que compartan sus comentarios!!

5 comentarios:

  1. Hola, Elida. Muchas gracias por el post, me viene como anillo al dedo. Hace poquito que descubrí tu blog y pensé que ya era hora de dejarte un comentario. Haré el ejercicio y te cuento qué tal. Gracias por demostrar lo simple (que no sencillas) que son las cosas a veces. Saludos!!

    Ana

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  2. Elida que buen artículo
    Me ha gustado ese punto de repreguntarse el "para que del para que del objetivo"... muy bueno

    Un saludo
    Edu Lopez
    Coach Personal
    http://CoachingExitoPersonal.com

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  3. ¡Hola Élida! me alegra mucho volver a leerte y que comencemos a la par un nuevo curso, cargado de cosas buenas. Muchas gracias por tu post. Voy a hacer el ejercicio, porque me resulta muy interesante esa nueva perspectiva del para qué, pero desde lo más profundo de mi ser. Ya te cuento.

    Besos, Cris.

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  4. Hola guapa! llevo leyendo tu blog casi 1 año.Acabo de realizar el ejercicio y me ha funcionado :).Gracias por la labor que realizas.

    Un beso Lou.

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  5. Ana, gracias por animarte a escribir y dejar tu comentario, ¡¡¡es más que bienvenido!!! Ya me contarás cómo te va cuando hagas el ejercicio. Las cosas a veces las complicamos, pero realmente son más fáciles de lo que nos parece.

    Edu, me alegra que te guste el preguntar el PARA QUÉ más profundo. Para mí debería ser básico en cualquier buen coach y creo que eso marca la diferencia entre un buen coach y un coach excelente. Te animo a probarlo con tus clientes. ¡¡Buen Coaching!!

    Cris, ¡¡¡qué alegría verte de nuevo por aquí!!! Creo que eres mi más fiel seguidora... al menos de los que escriben comentarios, jeje. Sigue creciendo... ya me contarás.

    Lou (¿es nombre de chica o de chico?), me alegra que te haya gustado el ejercicio. Gracias a ti por compartirlo con nosotros y gracias por escribir.

    ¡¡Besos a todos!!

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