Me he liberado.
Hoy quiero compartir con todos Uds. un acontecimiento grande en mi vida. Me he liberado. ¡¡Hoy soy más libre que hace unos meses!! Y eso siempre es una estupenda noticia.
Verán. Un tiempo atrás tuve que tomar una decisión profesional que no fue fácil tomar. Yo tenía claros los aspectos que me hacían tomar la decisión y tenía claro que era para un bien mayor, tanto para mí como profesional, como para las personas con las que trabajo (mis clientes). Sí, tenía muy claras muchas cosas. Sin embargo, no fue una decisión fácil, puesto que era consciente de que, al tomar esa decisión, me "enemistaba" con una persona. No por mí, puesto que soy capaz de separar lo personal (la persona) de los actos. Pero sí por esta persona. Era consciente en todo momento de que esa decisión no iba a ser ni entendida ni, por supuesto, bien recibida. Y desde el momento en que tomé la decisión, supe que había un frente abierto. No sabía cuánto iban a tardar en llegar las "bombas", pero sabía que el frente estaba ahí, latente, activo.
Y he de confesarles que, aunque tenía clara la decisión, tenía algo de miedo, algo de vértigo en la tripita. ¿Por qué? porque aunque sabía que esas bombas iban a llegar y aunque estaba preparada para ellas... en mi interior no sabía si iba a ser capaz de afrontar bien algo que a la mayoría de las personas nos cuesta: caer mal a alguien. Y es que, lo tengo comprobado, a la mayoría de nosotros nos cuesta mucho ese pensamiento y pretendemos complacer a todo el mundo antes de que se dé la fatídica situación de que alguien nos rechace. Sí, en lo racional lo tenemos muy integrado, pero en lo emocional... nos sigue costando.
Y en esas estaba yo con mi "vértigo en la tripita", sabiendo que en cualquier momento podrían venir los ataques y sin saber si iba a ser capaz de afrontarlos bien.
Y esta semana han llegado las bombas. Con una beligerancia inusitada, lo reconozco. Y con unas formas que, incluso en el peor de los escenarios, no había imaginado.
Pero estoy orgullosa de cómo he gestionado la situación. Los que me siguen en este blog saben que una de mis máximas es vivir acorde con mis valores y centrada con quien soy y quien quiero ser. Y desde ese lugar he actuado. No he entrado en atacar yo. Y al mismo tiempo, no he permitido que esos ataques me descentraran, me desrregularan emocionalmente. Y, como les compartía al principio, constato que me he liberado. Ahora sé que puedo caer mal a alguien y que, a pesar de eso, puedo permitirme (y sé hacerlo) SER YO MISMA, como quiero ser. Actuar desde mi centro y desde mis valores. Responder de forma proactiva, diseñando yo la vida que deseo vivir y las respuestas que quiero dar.
Como ven, pocas noticias tan grandes podía compartir con Uds.
Y Ud. ¿sabe que tiene dentro un ser poderoso y esencial capaz de responder desde sus valores? ¿sabe que puede permitirse ser Ud. mismo a pesar de que a otros no les guste e incluso de que otros le ataquen por ser como Ud. quiere ser? Le invito a conocer a su Ser Esencial. Y le invito a actuar desde allí. Y a conocer sus valores más troncales y regidores de su vida. Enconces se sentirá libre. Y volará alto.
¡¡Gracias por estar ahí y caminar juntos!!
jueves, 7 de octubre de 2010
Liberación
Etiquetas:
Ataques,
Caer mal,
proactividad,
Ser Centrado,
Valores
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Quiero darte las Gracias por compartir esta reflexión tan personal y profunda
ResponderSuprimirMe ha tocado en el corazón y llevo un rato meditando en mi "necesidad de aprobación", que a su vez me lleva a traicionar uno de mis valores troncales que es la libertad...
Sé que debajo de ese "querer complacer" hay un miedo; miedo al rechazo.
Lo tenía identificado, pero a veces se me esconde, y es entonces cuando agradeces tanto a alguien tan valiente y honesta que se atreva a reflejarlo...
Gracias Élida...
Llevas razón, no se puede complacer a todo el mundo.... ni siquiera Dios puede!!