lunes, 15 de noviembre de 2010

¿Deprimido?

Hoy me ha contado un cliente que viene de acompañar a su padre al psicólogo porque está deprimido. Esa frase no me hubiera llamado la atención si no fuera porque sé que su madre (es decir, la mujer del señor "deprimido") murió hace unos dos o tres meses. El que una persona sienta que está deprimido y vaya al psicólogo me parece muy bien. Ojalá muchas personas tuvieran la sensatez y la toma de conciencia suficientes para darse cuenta de que su vida tiene desánimo, tristeza, falta de fuerzas y de voluntad, y se pusieran en manos del profesional adecuado para salir de esa situación.

No, no me llama la atención que alguien deprimido vaya al psicólogo.

Lo que me llama la atención es que creo que a veces confundimos las cosas. Un hombre que acaba de perder a su compañera de más de 40 años, tras dos años de enfermedad intensa en la que le ha dedicado cuerpo y alma y ahora de repente siente el vacío que deja esa ausencia, está pasando por un proceso de Duelo. No está necesariamente deprimido, sino que está experimentando la tristeza propia y natural del proceso de duelo, que tiene que pasar y que tiene que, poco a poco, superar.

Creo que es muy necesario que tengamos cuidado con cómo etiquetamos las cosas, cómo etiquetamos nuestras emociones, nuestros sentimientos, nuestra vida en general. Porque el nombre que demos a las cosas nos va a influir sin duda en nuestra actitud, en nuestra percepción, en nuestro comportamiento, en nuestra voluntad incluso. Esto lo he hablado en ocasiones con psicólogos y la gran mayoría comparten lo que les comento: si una persona se siente "enfermo" (estoy deprimido) no va a tener, ni mucho menos, la misma actitud que tendrá otra persona que se dice a sí mismo "estoy pasando por un proceso natural" (por ejemplo, el duelo). Porque si estoy enfermo, tiene que venir otra persona a sanarme, yo sólo no puedo. En cambio, si estoy sano y "simplemente" estoy pasando por un momento con unas peculiaridades concretas, yo tengo dentro de mí las herramientas para superar el momento. Y además, entenderé que ese momento concreto es así y lo viviré con serenidad, aceptando los sentimientos que me surgen y mirándome con comprensión y cariño.

¿Cuántas veces Ud. se dice frases lapidarias que pesan como losas en su mente? ¿Qué frases podría decirse a sí mismo para reconvertir esa situación en algo mucho más llevadero y más capaz de sacar lo mejor de Ud.?

No es lo mismo estar triste que estar deprimido; no es lo mismo estar pasando por una mala época que ser un negado para la vida; no es lo mismo no saber hacer algo que ser un incompetente... Esas son algunas de las lindezas que a veces nos decimos a nosotros mismos, y que entran como células cancerígenas tóxicas en nuestro interior, creando metástasis si no detenemos su crecimiento.

Haganse un favor a Uds. mismos, cuiden su lenguaje. Cuiden la percepción que tienen de Uds. porque así se estarán cuidando. Porque así todo su SER estará cuidado. Y podrá dar lo mejor.

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