Estos días me ronda en la cabeza un pensamiento que para mí es muy potenciador. Cuando una situación se torna difícil, o cansada, o rutinaria, muchas veces caemos en la tentación, o al menos yo lo hago, de vivirla desde un lugar que no deseo. Un ejemplo en el terreno profesional: estoy atendiendo a un cliente que me está reclamando unos pedidos y la situación me desespera un poco, porque me lo pide de una manera apremiante y noto que se está generando en mí una actitud defensiva. Otro ejemplo: tengo una reunión con un compañero en la que los dos estamos intentando llevar las cosas a nuestro terreno y la conversación se está poniendo un poco tensa. Otro ejemplo en lo personal: mi hijo me está reclamando mucha atención y yo tengo muchas cosas que hacer o simplemente estoy cansado y le doy una mala contestación, o no le dedico tiempo mientras veo la tele. Otro ejemplo, veo un amigo por la calle, que a veces es un poco pesado y preferiría seguir paseando disfrutando de la tarde a estar escuchando las historias que me cuenta.
¿Les han pasado alguna vez alguna de estas situaciones o similares? Situaciones en las que las circunstancias tocan nuestro cansancio, o nuestros límites, o nuestras defensas, o nuestros miedos, ... y al final hacen que nuestra respuesta no esté generada desde el lugar que nos gustaría. Desde un valor mío como pueda ser la Disponibilidad, o el Respeto, o la Entrega, o la Delicadeza, ...pongan Uds. la situación y pongan Uds. la respuesta real y el verdadero Valor que les gustaría vivir en esa situación.
Y el pensamiento que me ronda en estos día me está cuestionando mucho. Uno no sabe lo que va a pasar mañana. Y quizás mañana no vuelva a repetirse nunca más esta situación concreta. Y quizás sólo tenga hoy para vivirla y responder como quiero responder. Hoy, SÓLO TENGO EL HOY. Puro presente, sólo el presente. Y sólo hoy puedo decidir cómo me gustaría responder a esa situación si fuera la última vez que la voy a vivir. Y sólo hoy puedo decidir "desde dónde" me gustaría vivirla y qué valores, actitudes y comportamientos me gustaría tener. Para ser yo realmente y actuar desde el SER.
Ilustro el comentario con otro ejemplo. Uds. saben que tengo un bebé pequeño, de 8 meses. Es cierto que a veces es muy cansado la entrega que requiere. Incluso a nivel físico. A veces tienes que dedicarle mucho tiempo y mucha disponibilidad. Y, a veces puedes caer en la tentación de que tu cansancio o las muchas cosas que tienes que hacer, te lleven a no disfrutar de esos momentos y a vivirlos desde las prisas o desde la desgana. Por ejemplo: mi bebé está intranquilo, no puede dormirse. Tengo que acunarle. Llevo intentándolo 10 minutos y él sigue intranquilo. Le canto, le acuno. Pasa el tiempo. Mis brazos duelen. Pienso en que podría estar haciendo otras muchas cosas que tendría que estar haciendo. Puedo pensar también que lo mismo se acostumbra a estar en brazos y mañana va a ser lo mismo. Comienzo a ponerme nerviosa, o a enfadarme con él, o a desesperarme. Esa sería una manera de vivir esa situación. Desde unos comportamientos que no están alineados con mis valores de Entrega, Cuidado, Dulzura, Amor, Alegría,...
Y ahora puedo hacer el cambio de pensamiento en relación a lo que les decía. Sólo tengo el hoy. Mañana no sé lo que pasará. Me estremece pensar que puede ser, puede ser, que sea la última vez que duerma a mi hijo en brazos. Quizás mañana él ya no lo necesite, y pasado tampoco. Eso me lleva a acunarle desde un amor profundo, con delicadeza, disfrutando de la situación, llenándole de amor y comprensión. ¿Saben? uno no sabe cuándo es la última vez que va a hacer algo. Pero es un hecho que las cosas terminan. Todos Uds. tienen experiencia de ello: la última vez que han dormido en brazos a su hijo, la última vez que su hijo les pidió que jugara con él, la última vez que vió a un amigo, la última vez que abrazó a su padre, la última vez que tuvo ocasión de colaborar con un compañero, la última vez que en una reunión su jefe le preguntó que si se podía encargar de algo... Damos por hecho que esas situaciones se repetirán ...pero una de esas veces puede ser la última vez. Y ¡¡cuántos de nosotros pagaríamos por poder abrazar a una persona que ya no podemos abrazar!!, ¡¡A cuántos de nosotros nos gustaría poder volver a contar un cuento a nuestro hijo!!, ¡¡decir a una persona querida: "me alegro mucho de verte, qué bueno que estés aquí"!! Pero quizás esas ocasiones ya no se repitan.
Y ese pensamiento, lejos de ser triste, para mí es super-potenciador: Hoy, sólo hoy. Sólo tengo el Hoy para vivir desde donde quiero vivir. Con mis valores más troncales, con la actitud que quiero tener, con los comportamientos que quiero expresar. Hoy, sólo hoy.
Cuando HOY miren a su hijo, cuando HOY encuentren a un amigo, cuando HOY en su trabajo tengan que hacer algo, cuando HOY en su trabajo tengan que relacionarse con alguien,... piensen:
+ ¿Cómo me gustaría hacerlo si esta fuera la última oportunidad que me da la vida para hacer esto?
+ ¿Desde dónde me gustaría comportarme?
+ ¿Qué valor troncal en mí me permite vivir esta situación como yo realmente deseo?
HOY, sólo HOY.
Disfruten de la vida. Disfruten de SU vida. Les deseo que sea una vida vivida realmente, con pasión, con Amor, con un Desde Dónde profundo y alineado con sus valores.
Porque al desearles esto, les estoy deseando la felicidad.
lunes, 8 de noviembre de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
.jpg)
Hola Elida, he leido tu articulo y la verdad es que la gente nunca se detiene a pesar que es lo que puede dar a los demás solo con su comportamiento, y su buen hacer. Creo firmemente que cuándo uno da lo mejor en gestos, respecto, comportamiento y sensibilidad esta regalando una las mejores virtudes a todos aquellos que en ese momento estan percibiendo todas esas sensaciones de amor, alegria, cariño. Te sientes bien pero a los demás les haces sentir mucho mejor y a la vez fomentas la actitud para hacer las cosas de la mejor manera posible y tratar a los demás con educación y respecto. ojal mucha gente mirara la vida desde este punto de vista. un saludo
ResponderSuprimir