Últimamente ha coincidido que varios de mis coachees se están trabajando el organizarse bien y el gestionar bien su tiempo. Y últimamente contemplo como muchos de ellos, toman conciencia de cómo tienen en su interior fugas de energía internas (más poderosas) y fugas de energía externas (más superficiales). Las primeras son esos pensamientos limitantes que tenemos acerca de nosotros mismos y que nos impiden avanzar y confiar en nosotros mismos. O esas imposiciones que nos hacemos (o nos hacen y nosotros aceptamos), pero que realmente no son cosas que queremos hacer.... pero no sabemos decir no, o no sabemos darles el sentido mayor que tienen. En fin, esas fugas de energía interna son más profundas y la mayoría de las veces se consiguen trabajar bien con ayuda de un profesional, en un proceso de Coaching, por ejemplo. Y cuando conseguimos cerrar estas fugas de energía se produce en la persona un avance espectacular, porque entonces toda la energía de la persona está en pro de su objetivo.
Pero hoy no quiero hablar de ese tipo de fugas de energía más profundas, sino que quiero hablarles de las fugas de energía externas, superficiales. ¿Cuáles son? El móvil, el mirar el correo electrónico cada 5 minutos, el estar en el ordenador todo el rato, el mirar el facebook "a ver si alguien ha escrito algo", algunas llamadas de teléfono, el "voy a ver si encuentro esto en internet"... y de repente he navegado más de 50 minutos... y he acabado no sé dónde.
Les sorprendería saber la cantidad de personas que se tienen que trabajar ese tipo de aspectos cuando quieren gestionar bien su tiempo. Les sorprendería... ¿o no? Me temo que es un mal bastante extendido. Creo que muchos de nosotros necesitamos aprender a poner límites y decir: ahora quiero hacer este informe, así que desconecto el correo e incluso apago el ordenador (o me voy a otra mesa). Muchos de nosotros necesitamos aprender a implementar nuevas pautas en nuestra metodología de trabajo: relacionadas con las llamadas, relacionadas con Internet, relacionadas con determinar la prioridad de las cosas y con su cumplimiento...
Contemplo, asombrada, cómo muchos de mis clientes, con pequeños detalles como es apagar/silenciar el móvil mientras están esbozando un esquema de una presentación importante, aunque sólo lo silencien 15 minutos, avanzan espectacularmente, porque su cerebro y todo su ser están, de repente, realmente presentes en la tarea que quieren realizar. 15 minutos que pueden marcar la diferencia. ¿Puede Ud. desconectar su móvil, o dejar de mirar el correo, o dejar el ordenador durante 15 minutos? Pruébelo. Los resultados le sorprenderán.
Y quizás luego descubra que, si lo necesita, también puede estar... ¡¡hasta 20 minutos sin consultar el correo!! ¡¡Toda una odisea!!
Ah!!! y si ha respondido que no puede ni siquiera 15 minutos... por su jefe, por los provedores, por su trabajo, .... revísese bien, porque seguro que tiene en su interior una creencia limitante de las buenas!! ........ ;-)
lunes, 10 de enero de 2011
¿Tiene 15 minutos?
Etiquetas:
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