Hoy es un día muy especial para mí. Hoy mi hijo cumple 1 año. ¡¡Ya ha pasado un año desde ese momento tan bonito en que vimos su carita por primera vez!! Un año ya. En este tiempo ha habido de todo: muchos ratos duros (cansancio, dificultades, desánimos a veces, etc.), pero muchíiiiisimos ratos buenos (alegría, dulzura, ternura, risas, orgullo, entrega, etc.)
Quiero confesaros una cosa: reconozco que antes de nacer mi hijo, la maternidad era una de las cosas que más me asustaban en la vida. Era para mí una empresa muy difícil. Tenía muchos miedos: ¿sabré ser una buena madre?, ¿estaré a la altura?, ¿sabré darle amor? Para mí es importantísimo el amor, el que el otro sienta que estás a su lado, no por las cosas, sino por el amor que le das. Y yo tenía mucho miedo, ¿sabré hacerlo?
Y os confieso que uno de mis mayores miedos era este: "yo soy muy dormilona y la falta de sueño me afecta mucho, tanto que me pongo de muy mal humor y no hay quien me soporta. ¿Y si el niño no me deja dormir? me temo que estaré todo el día enfadada, en plan señorita Rottermeier; seré un sargento, y toda mi familia lo único que verá serán malas caras, empezando por mi hijo... y la ternura... al garete". Ese era mi miedo, lo confieso con mucha sencillez. Creedme si os digo que me bloqueaba mucho. ¡¡Estaba totalmente convencida de que no iba a ser una buena madre!! (y ya sabéis que si creo algo... eso se cumplirá)
Y, ¿sabéis? Desde que ha nacido, mi hijo no sabe lo que es dormir más de 5 horas seguidas. De hecho, lo normal en él es que duerma 2h30´ como mucho y se despierte, por lo que le tengo que atender, a veces en su hambre, a veces en su necesidad de cariño (¡¡a veces nos da el regalo de 3 horas!!). Por tanto, desde que ha nacido, mis noches son duerme-velas: duermes 2 horas, te despiertas, le atiendes, duermes, te despiertas, etc. ¡¡¡Mi mayor miedo se ha cumplido!!! ¡¡Llevo un año entero con un déficit de sueño impresionante!!
Pero, ¿sabéis? No sólo no estoy de mal humor (como me temía), sino que estoy sorprendentemente alegre, fuerte, con energía. Estoy dando lo mejor de mí, estoy poniendo ternura, alegría, entrega, risas, ....en una situación que pensaba que me iba a sobrepasar, estoy siendo la mejor versión de mí misma.
¿Por qué os cuento esto? Pues mirad, esta situación me ha hecho pensar mucho. ¿Sabéis cuántas vueltas le di a este tema antes de nacer mi hijo? (¡¡pero años antes!!). Era una situación que para mí iba a ser dificilísima de sobrellevar si ocurria. Y resulta que, cuando ha ocurrido, no sólo no ha sido como yo esperaba, sino que ha sido mucho mejor, infinitamente mejor. Y hay cansancio, no lo niego; y hay momentos en los que me fallan las fuerzas, no lo niego... pero incluso en esos momentos, puede más lo bueno que soy capaz de dar, puedo vivir alineada con mis valores más profundos: entrega, alegría, coherencia (porque en el fondo ahí está el quid de la cuestión, vivir mis valores en plenitud).
Muchas veces sufrimos por hipótesis. Anteponemos situaciones y las "creamos" como nosotros creemos que van a pasar, lo que nosotros creemos que vamos a hacer. Y sufrimos por hipótesis... hipótesis que nunca se llegan a confirmar. Porque cuando esa situación llega (si realmente llega de la manera que imaginamos) al final la mayoría de las veces somos capaces de sacar mucho más de lo que nosotros pensábamos. Casi siempre, casi siempre, lo que ocurre es que dudábamos de nuestras capacidades, que dudábamos de cómo ibamos a ser capaces de responder. ¡¡Y al final resulta que podemos dar mucho más de lo que nos temíamos!! ¡¡Nuestro potencial siempre es mayor que nuestro miedo!! Tan sólo basta estar atento a dos cosas: Cómo quiero realmente ser y qué puedo dar de mí para ser así (y ahí yo comenzaría siempre por mis valores llevados a comportamientos concretos).
Pensad un momento, ¿cuál es vuestro mayor miedo? ¿Qué cosa dirías ahora mismo: "sólo pensarlo ya me pongo malo, creo que no seré capaz nunca"?, ¿qué cosa te está frenando tanto que estás siendo incapaz de hacer algo que crees que te gustaría, sólo por miedo?
Nuestro mayor miedo, aquello que más nos paraliza, puede ser aquello que nos da la oportunidad de sacar lo mejor de nosotros mismos. Puede convertirse en aquello que, sorprendentemente, da a nuestra vida una dimensión mucho mayor, con más plenitud, con más coherencia, ...una mayor oportunidad de SER NUESTRA MEJOR VERSIÓN.
¿Cuál es tu miedo?
¿Qué te gustaría contarme que estás haciendo en esa situación?
¡¡Disfrutad de la vida!! ¡¡Disfrutad, incluso, de aquello que más os asusta!!... ¡¡es una ocasión de oro para vivir en plenitud!!
viernes, 25 de febrero de 2011
¿Dónde está tu miedo?
Etiquetas:
Alegría,
Crecimiento,
Mejor Versión,
Miedo
| Reacciones: |
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
.jpg)
Enhorabuena y felicidades a tu pequeñin!!!!.
ResponderSuprimirCómo últimamernte estoy comprobando todo me "llega"en el momento justo, y tus revelaciones de hoy me han hecho reflexionar sobre un miedo mío desde otro enfoque .Las preguntas que planteas han sido como un foco de luz intensa y clara, han iluminado una parcela que mantenía oculta. Gracias.
ah...ya verás como en nada,vas recuperando horas de sueño, con el añadido de tu aprendizaje personal.
Koral
Hola Élida,
ResponderSuprimirmuchas felicidades al peque. ¡Qué rápido pasa el tiempo!
Un beso fuerte,
Ana Pilar
Koral, me alegra que la entrada te haya iluminado y te haya servido para vivir algo tuyo desde otro enfoque. Fijate que tú has usado la palabra "reflexionar" y yo uso la palabra "vivir". Porque como bien sabes, el Coaching es Reflexión y Acción. No te quedes sólo en la Reflexión. Con eso que te has dado cuenta, al mirarlo desde otro lugar, ¿qué vas a hacer? ¿qué acciones concretas vas a poner en práctica para vivirlo de otra manera?
ResponderSuprimirY si, Ana Pilar, ¡¡el tiempo pasa inexorablemente!! y realmente sólo tenemos el presente para vivirlo plenamente. Hoy. Hoy. ¿Qué quiero SER hoy?
Besos a las dos, gracias por estar ahí y compartir.