Pues sí, lo de pensar "tengo que dormir 7 horas para poder rendir" debe ser una creencia limitante. Yo antes así lo pensaba... y ahora he descubierto que, aunque a nadie le amarga un dulce (es decir, preferiría dormir más), puedo rendir bien a pesar de estar durmiendo menos. ¿Sabéis cuál creo que es la clave? Mirad, yo entiendo a la persona como un Iceberg, es decir, dentro de nosotros hay diferentes niveles, cada uno de ellos más profundo que el anterior y con mucha más potencia. Algunos están a niveles muy superficiales, como lo que me rodea (mi entorno) y la gran mayoría de mis comportamientos. Pero más abajo, a veces ya por debajo de la superficie (y por tanto, menos visibles, como la mayor parte de un Iceberg), están otros niveles: mis capacidades (que no siempre conozco del todo), mis creencias, mis valores (que son como ese motor profundo que me mueve y me guía), mi identidad (mi ser más profundo, más allá de Máscaras o de roles que me pongo para diferentes situaciones), mi sentido trans-personal (yo saliendo de mí misma, en mi relación con otros, entendida en dos direcciones: hacia arriba, es decir, con algo más allá, llamadlo como queráis: Dios, el universo, la Vida, etc.; y en horizontal: con los demás).

Obviamente, esto es un modelo de la persona, no es necesariamente siempre así, pero la verdad es que ayuda a entender mucho al ser humano.
Por eso, al verme a mí misma de esta manera, sabiendo que tengo diferentes niveles y que los más profundos son más poderosos y más movilizadores que los superiores, encuentro la clave para sacar lo mejor de mí en diferentes situaciones difíciles. Y esta es una de ellas. Mi creencia limitante era: “yo necesito dormir mucho, si estoy cansada me pongo de mal humor y no puedo dar lo mejor de mí”. Pero sé que por debajo de mis creencias, que están y me afectan, están mis valores y mi verdadera identidad. Y cuando me coloco a nivel de creencias me desregulo (yo con esto no puedo, esto ya no lo aguanto, ya no puedo más, etc.). Pero cuando me coloco a nivel de mis valores: entrega, cuidado amoroso, alegría, paciencia, cercanía, dulzura, etc., todo cambia: saco fuerzas, lo hago desde otro lugar totalmente diferente. Los valores me sitúan en un lugar en el que puedo dar lo mejor de mí, porque sé lo que quiero dar y conozco los comportamientos necesarios para dar eso.
Y ya, si me coloco a nivel identidad, es más potente todavía. Más allá de mi cansancio, más allá de mis fuerzas, de mis capacidades, de mis comportamientos, ¿quién soy yo realmente? Y mi respuesta personal (cada uno debe encontrar su propia respuesta) es que soy un ser que ama y necesita amor. Y desde ahí todo se recoloca y adquiere un sentido mayor.
¡¡¡Y ya el no va más es cuando me coloco a nivel Trans-personal o transcendental!!! ¿Para qué estoy en este mundo? ¿Cuál es mi misión saliendo de mí misma? en el caso de mi hijo es muy sencilla la respuesta: mi misión ahora mismo es cuidarle, darle todo el amor que pueda, transmitirle, dándole ejemplo en comportamientos concretos, que es un ser valioso, que merece todo el amor del mundo y que es una bendición.
¡¡Como veis, cuando se piensa en esos niveles... ¿dónde queda el sueño o el cansancio?!! Pasan a un segundo plano, ¡qué digo? a un tercer o cuarto plano. Mis "para qué" son mucho más poderosos y me impulsan a dar lo mejor de mí y a ser mi mejor versión.
Ahora te invito a pensar en una situación (de cualquier tipo: personal, profesional, familiar, de amistad, etc.) en la que estés encontrando dificultades, que de alguna manera estés diciendo “yo con esto no puedo”:
+ ¿cuál es la creencia limitante que detectas? ¿qué pensamiento crees que de alguna manera te está influyendo negativamente para vivir esa situación como realmente te gustaría vivirla?
+ ahora baja a un nivel más profundo: ¿qué valor o qué valores importantes para ti crees que podrías vivir de modo más pleno en esta situación? ¿Cómo podrías vivir ese o esos valores en comportamientos concretos? ¿de qué manera al vivir esos valores la situación cambia de enfoque?
+ ahora baja a otro nivel más profundo aún: más allá de ese pensamiento que te está limitando a la hora de vivir esa situación, incluso más allá de esa situación, ¿quién eres tú realmente? ¿qué parte de ti, más plena, más poderosa, puede coger las riendas en esta situación y hacerte vivirla como realmente quieres, dando de ti lo que realmente quieres dar?
+ y ahora profundiza un poco más: ¿qué sentido tiene tu vida? ¿para qué estás en este mundo? ¿de qué manera, en esta situación concreta, puedes aportar lo mejor de ti al mundo, a los demás,…?
+ y, finalmente, como el Coaching es Acción que sigue a la Reflexión, te invito a pensar: ¿de qué me he dado cuenta? y luego pon en acción ese aprendizaje: ¿qué puedo hacer diferente y concreto para plasmar en mi vida, en comportamientos, aquello que he tomado conciencia? ¿cómo sí quiero ser? ¿qué plan de acción me pongo?
Estoy convencida de que, si haces este ejercicio de forma profunda y con respuestas concretas, tus para qué te movilizarán a vivir esta situación desde un lugar totalmente diferente. Y, lo que es más importante, estarás haciendo algo que es importantísimo para mí: ¡¡estarás siendo la mejor versión de ti mismo!! ¡¡Estarás siendo quien realmente quieres ser!!
¡¡Me encantará recibir vuestros comentarios!!
.jpg)
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada