martes, 12 de abril de 2011

Coaching de Equipos: una orquesta de virtuosos

Este fin de semana pasado he estado en Zaragoza, impartiendo formación en el programa de Experto en Coaching que dirijo en Kuhnel Estudios Superiores. Este módulo hemos trabajado con los alumnos el Coaching de Equipos, una modalidad que se está instaurando poco a poco en España, puesto que cada vez son más las empresas que entienden que un equipo es mucho más que un grupo y que el equipo genera sinergias, entendida, entre otras cosas, como que el todo es mucho más que las sumas de las partes.

Ya me habéis oído contar alguna vez que me siento muy orgullosa de la calidad de la plantilla de profesores con los que cuento en el programa. Pues este módulo ha sido estupendo. Hemos contado con la profesionalidad y la maestría de uno de los mejores coaches que hay en España actualmente: Leo Ravier, quien ha venido a enseñar a los alumnos su modelo de Coaching Praxeológico de Equipos.

Es estupendo ver a un buen profesional en acción. Y, sobre todo, es estupendo ver cómo, cuando los cimientos de algo están muy claros, las cosas realmente se vuelven sencillas.

En Coaching es esencial entender que la responsabilidad está en el Coachee (el cliente), es decir, que el Coachee es el único que realmente puede generar cambios en su vida. Que lo que no haga él por él mismo, se quedará sin hacer. Que para ser la mejor versión de uno mismo, no podemos estar esperando a que sean los demás los que generen cambios, o los que hagan las cosas, o los que me solucionen mis problemas. El Coaching es lo contrario: fomentar la responsabilidad en el Coachee.

Eso sí, la responsabilidad siempre va de la mano de la toma de conciencia. Muchas veces yo lo explico a mis clientes con la siguiente metáfora: el Coaching es como una moneda, que tiene dos caras. En una cara está la REFLEXIÓN (tomas conciencia de cosas: lo que te está frenando, lo que no estás poniendo en marcha, capacidades que creías que no tenías, etc.) y la ACCIÓN (con eso que te has dado cuenta, ¿qué vas a hacer?). Ambas son importantísimas y son, para mí, la grandeza del Coaching junto con el ver al cliente en todo su potencial. Y de esa reflexión surge la toma de conciencia. Y de ver su potencial surge la Auto-creencia (creo que realmente puedo hacer algo por marcar una diferencia entre lo que vivo ahora y lo que quiero vivir). Y, como veis, entonces surge la responsabilidad, ya no como algo duro, sino como el paso siguiente, coherente con todo el proceso.

Bien, pues un buen profesional del Coaching tiene que saber hacer buen Coaching en todo momento. Sea tu cliente una persona o sea un equipo, en todo momento el Coach tiene que saber generar toma de conciencia, auto-creencia y responsabilidad.

Y en un equipo, hoy más que nunca, es necesario asumir mi responsabilidad. Asumir que yo tengo un papel importante en este equipo, que yo puedo, debo y quiero hacer cosas, lo que está en mí, para que este equipo funcione. Sólo así, cuando todos los miembros de un equipo están dando lo mejor de ellos mismos, el equipo se convierte en un equipo de alto rendimiento, como una orquesta en la que cada instrumento está tocando virtuosamente su partitura… y el resultado final es una melodía armoniosa.

Manuel, alumno del curso me ha mandado hoy el siguiente video que ilustra perfectamente lo contrario a no asumir cada uno la responsabilidad… y esperar que sea otro el que haga las cosas o solucione los problemas.

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Mira los equipos en los que estás (sean de trabajo o de familia, o de ocio), ¿cuál es tu grado de responsabilidad? Mejor dicho, ¿cuánto asumes tu responsabilidad y cuánto esperas que hagan los demás por ti? ¿Qué crees que podrías hacer para dar lo mejor de ti?

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