domingo, 17 de abril de 2011

Grandeza de Alma o el Nuevo Líder

Cuando uno comienza en este precioso camino del Dar lo Mejor de Sí Mismo, la mayoría de las veces choca con algo a lo que este mundo, esta sociedad occidental nuestra, da mucha importancia: la necesidad de demostrar. ¿Qué tienes? ¿tienes dinero, tienes títulos, tienes poder, tienes influencia, tienes redes sociales…? Y claro, entra en una batalla que es agotadora, puesto que siempre puede haber otro que tenga más: más dinero, más títulos, más poder,…. ¡¡¡este camino lleva al agotamiento!! Se centra en notoriedad, en riqueza, en la fama, en el prestigio, en la posición,…

Obviamente, no diré yo que el tener dinero, o títulos, o poder, o influencia, etc. sea malo. ¡¡Claro que no!! De hecho, en mi opinión, todo es bueno en la medida en que lo usemos para bien. No, no es malo, puede ser bueno, muy bueno.

¿Dónde radica entonces el matiz? En el camino del Dar lo Mejor de Sí Mismo, uno descubre que la verdadera importancia está no en el Tener, sino en el SER. Y yo ya SOY un ser en pleno Potencial, no puedo ni tengo que SER más (por tanto, no hay competición, no hay conflicto). No, ya soy potencialmente en plenitud. Soy en Potencial. Ahora, por tanto, desde el Ser, sólo queda ser cada vez mejor (no más, sino mejor). Soy bueno, sí, seguro que sí. Y puedo ser mejor. Y en este camino no me comparo con los demás, no lucho contra los demás, sino que es un camino de excelencia personal. Se centra más en el aportar, en el contribuir, en el salir de sí mismo y dejar huella. En la satisfacción del acostarte por la noche sabiendo que has sido tu mejor versión.

Los seres humanos tenemos una estupenda capacidad de aportar, de contribuir, de generar y crear cosas. Tenemos capacidad de grandeza, de generar logros. Stephen Covey habla de dos tipos de grandeza: la “Grandeza secundaria”, que es una grandeza momentánea (un deportista que gana una carrera, o un científico que descubre una vacuna nueva, o un ingeniero que diseña un aparato revolucionario, etc.). Covey dice que este tipo de grandeza merece atención y aplauso, porque contribuye a empujar a la sociedad, o bien aporta a la vida sabor o incluso humor.

Y habla de otro tipo de grandeza, la “Grandeza Principal”. Esta grandeza es más sosegada, no aparece en titulares de periódicos, pero merece el más elevado honor y respeto. Es “la grandeza del día a día”, y tiene más que ver con el carácter y la aportación.

Cada uno de nosotros, independientemente de nuestro dinero, o de lo que ponga en nuestra tarjeta de presentación (es decir, de nuestro titulito), podemos liberarnos de esos Egos y dejar aflorar nuestra alma. El Ego, como aporta Robert Dilts, es bueno, nos lleva a la sana ambición, al querer crecer humanamente. Es bueno… siempre que vaya de la mano y liderado por el Alma. Porque el alma es la que me impulsa y me tensa a no quedarme en la mediocridad, en la fama, en el reconocimiento, sino en el hacer las cosas porque eso es lo que quiero hacer para aportar.

¿Me permites un ejercicio personal? Revísate por dentro y contéstate a estas preguntas:

+ ¿dónde estoy poniendo mi energía y mi foco, en el tener o en el Ser?

+ ¿Cuánta importancia estoy dando a mis títulos, o a los títulos de los demás?, ¿cuánto lo estoy poniendo como parapeto y como armadura para evitar mostrarme como realmente soy en lo más profundo?

+ ¿Qué hago realmente para mostrar mi verdadero Yo, liderado por mi Alma, es decir, por mi llamada a aportar, a mejorar diariamente, a hacer poco a poco lo que pueda por Ser Mejor?

Mira dónde estás poniendo el foco, porque según dónde esté tu mirada, así serán tus relaciones, contigo mismo y con los demás. Y esto, sin duda, es el germen del Nuevo Liderazgo: la grandeza del Alma.

Realmente, ¿quién de vosotros sigue a una persona por su título o por lo que dice su tarjeta? Solo aquel que sabe liderarse a sí mismo, que sabe sacar cada día lo mejor de sí mismo y ponerlo al servicio de una obra mayor, en la que siempre están incluídos los otros, sólo ese es un líder al que merece la pena seguir.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada