jueves, 6 de octubre de 2011

Vender Humo

Ayer tuve una conversación muy interesante con un ejecutivo que me llamó, interesado en hacer el curso de Coaching que va a comenzar dentro de tres semanas en Madrid. Me lleva siguiendo desde hace varios meses, leyendo mi blog e interesado por el mundo del Coaching, con lo que conlleva de evolución y crecimiento personal, así como profesional. Fue una conversación francamente interesante. Además, en todo momento me transmitió que su intención es doble: crecer él y luego aplicar esos conocimientos en la gestión de su día a día, con sus equipos y con sus objetivos profesionales. Obvia decir que su enfoque me pareció el más adecuado: sabéis que creo en el cambio de dentro a fuera y que no entiendo un curso de estas características en el que los participantes no generan cambios en su interior en primer lugar, como antesala para ser capaces luego de generar cambios fuera.

Hubo un momento de la conversación en que me dijo algo que me llamó mucho la atención: “Mira Élida, lo malo es que en este mundo del Coaching hay mucha gente que vende humo, y la verdad es que uno no sabe realmente dónde meterse. Es una decisión demasiado importante y que implica movilizar cosas dentro de uno mismo, generar cambios… con lo que eso conlleva de salir de zona de comodidad, que a veces da hasta miedo pensar dónde me voy a meter. Por eso es tan importante para mí confiar no sólo en el programa, sino en los profesionales que lo imparten, porque creo que eso va a marcar la diferencia”. Y acto seguido me dijo que había decidido hacer el curso conmigo porque se fía completamente de mí, lo cual me emocionó y le agradecí.

Pero quiero poneros el foco en lo que me dijo acerca de vender humo. Desde que comencé en este mundo, allá por 2006, me di cuenta que efectivamente hay mucho pseudo-coach y mucho consultor disfrazado de Coach. Y que había mucha gente que estaba vendiendo humo, con el consiguiente daño a la profesión que eso genera. Como vicepresidenta de la Asociación Española de Coaching recibo a veces llamadas de personas decepcionadas con la actuación de ciertos “coaches” o de ciertos programas que de ninguna manera han cumplido sus expectativas y necesidades y que no le han mostrado lo que otros decimos que es Coaching.

Mi filosofía en estos casos siempre ha sido la misma. En lugar de luchar contra lo malo…. empleo todas mis energías en mostrar lo bueno. Pongo mi empeño en mostrar la belleza del Coaching, en mostrar todo lo que puede hacer por la persona y la empresa. Mostrar la belleza, contar a la gente lo que puede conseguir, lo que va a lograr, contar a los demás que es posible que vean su potencial, que es posible generar cambios de modo positivo y sacando de su interior todos sus recursos, que son más grandes de lo que se atreven a pensar, que pueden Brillar. Y que todo eso el Coaching se lo facilita.

Mostrar la belleza… y luego los demás elegirán con qué se quieren quedar. Como este ejecutivo que ha optado por no hacer caso al humo y ha decidido meterse en un programa en el que sabe que va a salir de su zona de comodidad, va a tener que retarse a sí mismo, pero que va a acabar generando cambios muy positivos y perdurables.

Allá donde voy muestro la belleza del Coaching. Esta tarde imparto una conferencia en la Universidad Villanueva de Madrid (Claudio Coello, 11). Allí volveré a hablar de la grandeza de esta metodología que ve a la persona en todo su potencial y que la impulsa para ser su mejor versión. Y hablaré también de un programa serio y riguroso, con verdaderos profesionales del Coaching, que facilita ese cambio y esa integración.

La cita es a las 19:00. La entrada es libre. Será un placer encontraros por allí y si os presentáis como lectores del blog la alegría será doble, porque pondré cara a alguien que me sigue al otro lado de la pantalla.

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