¡¡Feliz Año Nuevo!!
Desde estas líneas quiero mandarte mis mejores deseos para el año que comienza y quiero hacerte un regalo, a modo de reflexión.
Este mes pasado me he cambiado de casa. Del piso de 63 m2 en el que comencé la andadura de formar una familia con mi marido y construir nuestro hogar, hemos pasado a una casa más grande, para seguir creciendo en todos los aspectos. Es una mezcla de ilusión y esperanza, con nostalgia y buenísimos recuerdos. ¡¡Hemos sido tan felices en ese piso!! Pero al mismo tiempo sabemos que en la nueva casa seguiremos construyendo hogar. Además, ¡¡este año 2012 la familia aumenta!! Estoy embarazada y a finales de Abril nacerá mi segundo hijo. Y la nueva casa viene llena de crecimiento en todos los sentidos.
Y aquí va la reflexión.
Me he quedado asombrada de la cantidad de cosas que he/hemos sido capaces de acumular en un piso pequeño. ¡Tenía sólo 63 m2! Si vieras las cajas que hemos sacado. Y, lo más sorprendente es la cantidad de cosas que estaban guardadas desde hacía tiempo. Y eso que desde hace 2 ó 3 años tengo la filosofía de desprenderme de aquello que realmente no uso. Todo aquello que en el último año o año y medio no he usado, lo regalo, lo dono, lo tiro… pero ya no me sirve. Aún así… ¡¡la cantidad de cajas que han salido en la mudanza!!
Cuando hemos llegado a la casa nueva… hemos optado, de nuevo, por seleccionar y ver con qué cosas nos quedamos realmente. Hay/había cosas que sí que podrían servir, pero… guardar cosas “por si acaso”, cada vez lo veo más ineficaz, además de innecesario. Y, por otro lado, supone la ocupación de un sitio y cargar espacios… y cada vez busco más tener espacios libres, tener lo esencial, dejar sitio para lo nuevo.
Esto me ha hecho conectarlo con mi propio interior. Imagino que al igual que tú, me doy cuenta de que “guardo” muchas cosas que realmente no uso, “por si acaso”. ¡¡Cuántas creencias antiguas, que en su momento quizás me sirvieron, pero que ya no quiero tener!!: pensamientos del tipo de “yo no valgo para esto”, “es que los demás son…”, “a mí lo que se me da bien es…, pero esto otro…”. No sé, pon tú tus propios pensamientos. Lo cierto es que en nuestras “casas interiores” acumulamos muchos pensamientos que quizás nos fueron de utilidad hace 10 años, pero que ya no van con lo que ahora somos o queremos ser. También acumulamos “trastos”, a modo de costumbres que tenemos, hábitos, que dificultan el tener más espacio, más orden en nuestro interior. Hábitos que hacen que no dejemos sitio para lo nuevo.
Y aquí va el regalo. Te hago una propuesta: ¿qué tal si haces “limpieza-mudanza” de tu casa? ¿qué te parece si preparas unas cuantas cajas de pensamientos y de hábitos que ya no te sirven, los tiras a la basura y dejas sitio para los nuevos pensamientos y los nuevos hábitos?
Año nuevo, casa nueva. Lo bueno de la “casa interior” es que no hay que cambiar de casa, es sumamente preciosa y con mucho potencial la que ya tienes. Sólo hay que limpiarla un poco, cambiarle un poco las cortinas y algunos muebles… y tirar todo aquello que ya no te sirve.
¡¡Que en el nuevo año 2012 tu casa resplandezca!!
lunes 2 de enero de 2012
Año nuevo, casa nueva
Etiquetas:
Cambio,
Creencias,
Hábitos,
Limpieza interior,
Novedad
| Reacciones: |
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
.jpg)
¡Feliz 2012 para ti y para toda tu familia, Élida!
ResponderSuprimirGracias por tu reflexión sobre la necesidad de limpiar nuestras casas. Es algo que suelo hacer varias veces al año y me reporta mucha paz. Me siento más ligera, mental y físicamente, con nuevas energías para seguir adelante.
Enhorabuena por la nueva casa y me alegro de que tu embarazo siga viento en popa.
Un gran abrazo.