martes, 7 de febrero de 2012

Conciliar... o victima

A veces me rebelo con cosas que esta sociedad tiene y que, de alguna manera, están condicionando la vida de muchas personas.

Actualmente trabajo con un grupo bastante numeroso de directivos de una gran entidad, muchos de ellos mujeres, muchas de ellas jóvenes. Y esta entidad, al igual que otras muchísimas entidades españolas, busca que sus directivos estén a gusto, que vayan a trabajar con ganas, que saquen su mejor versión y que sean felices con lo que hacen. No por nada, simplemente porque saben que si la persona está a gusto, es feliz, su rendimiento y su profesionalidad se va a disparar.

Bien, pues uno de los temas que esta entidad está dispuesta a abordar de forma seria es el de la conciliación profesional y personal. Sin entrar en debate acerca del término (que no me gusta nada), es un tema muy serio en esta sociedad española. Muchísimas personas, casi me atrevería a decir el 90% de aquellos profesionales que no son funcionarios, tienen un horario laboral que hace que VIVAN todo el día en la empresa. Fijáos lo que he puesto: viven en la empresa. Viven por y para la empresa. Su hogar es un lugar al que van a descansar... y en el que, ¡vaya! resulta que me encuentro con mujer, o con marido, o con hijos, ...que me reclaman y no me dejan descansar.

Es un sistema insostenible. Una persona no puede estar saliendo de su casa a las 7:30 de la mañana (con suerte, en las grandes ciudades el madrugón es mucho mayor), pasar todo el día en la empresa y llegar a su casa, agotado y sin fuerzas, a las 20:30 (con suerte, en las grandes ciudades el margen es mayor aún) y pretender "conciliar" con una vida personal.

Insostenible de todas todas. Y sin embargo, es lo que estamos construyendo.

Ayer hablaba con una directiva. Hace unos meses tuvo su primer hijo. Se tomó sus 4 meses de baja de maternidad (ridículos 4 meses, ayer en "Madrileños por el mundo" decían que en Praga la baja de maternidad es de 3 años y medio), luego redujo 3 meses su jornada y ahora estaba ya a pleno rendimiento. Ella me decía: "vuelvo a rendir como dos personas". Y lo decía con una normalidad impresionante (¿Cómo puede alguien rendir como dos personas sin acabar desfallecido?).

Pero me lo decía con un ápice de tristeza y de rabia. La semana pasada habían tenido las evaluaciones y los bonus anuales que esta entidad hace, y le habían penalizado con dos puntos menos de su evaluación media anterior. Con la consecuente penalización económica. Y ella estaba dolida: "Es verdad que un proyecto no ha salido, pero yo estos meses no he estado en el equipo, estaba de baja maternal, yo no he sido responsable de que no saliera".Lo ha aceptado con resignación y ha vuelto a dar lo mejor de su profesionalidad: "a las 8 estoy en el puesto de trabajo y llego a casa a las 8:30, estoy un poco con mi hijo y luego me conecto para alguna cosa más de la oficina"

En España muchas veces pasan estas cosas: empresas que quieren favorecer la conciliación, pero que luego "penalizan" cosas relacionadas con ellas.

Me indigna, lo confieso, puesto que creo en un ser humano que necesita, de verdad, sentir que su vida está siendo más ámplia que su plano profesional. Que su vida es algo más que trabajar o ganar dinero. También pienso que un trans-atlántico es un barco demasiado grande como para moverlo de un ligero golpe de timón, es decir, que los cambios se van generando poco a poco. Y en ello estamos.

Eso sí, mientras tanto, seguiré apostando por personas que construyen su propia vida, que están dispuestos a asumir retos, a afrontar situaciones, a tener "perdidas" en unos lados, para tener "ganancias" en otros. Personas que asumen y aceptan que pueden ganar menos dinero si es a cambio de estar un poco de tiempo con sus hijos y su familia. Personas que asumen que pueden no ser tan bien considerados en la empresa (porque ya no gustará tanto un profesional que trabaja "sólo como una persona y no como dos"), pero que es a cambio de no perderse la vida de su familia, el crecimiento de sus hijos. Y que apuestan y toman decisiones.

Mira tu vida. Mira qué cosas estás aceptando y no quieres aceptar. Y comienza a dar pasos, todo lo grandes que te atrevas. Pero pasos. Tú puedes crear tu propia vida. Eso para mí es innegociable: el ser humano es un ser libre, capaz de crear y generar su propia vida. Y eso nadie se lo puede quitar. ¿Qué vida estás viviendo? ¿Estás viviendo la vida que quieres vivir? Y, si la respuesta es no... ¿qué vas a hacer para comenzar a vivir la vida que realmente deseas?

Y si al final decides no hacer nada... no entres en la víctima. NO. Eres libre y capaz de lograrlo. No culpes a otros. Otros te pondrán dificultades... pero incluso en las dificultades se puede lograr. Eres dueño de tu vida y de tu destino. TU DESTINO LO CREAS TÚ.

1 comentarios:

  1. Hola Elida, muy chulo el articulo. Me alegra que hayas recuperado el ritmo, y vuelvas a escribir regularmente. No veas lo bien que sienta el leerte. Un beso grande.
    César.

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