jueves, 9 de febrero de 2012

De cara a la pared

Esta mañana hablaba con una directiva que me comentaba cómo le estaba costando lograr las mejoras que deseaba en su puesto de trabajo. Es una profesional que ha detectado varias áreas de mejora y quería lograr sus objetivos. Me comentaba que veía el problema que le habían comentado sus superiores y sus pares en un feed-back 360º que le habían hecho, pero no sabía cómo pasar a la acción para mejorarlo. Que no veía cómo conseguir esas mejoras. Estaba motivada, quería hacerlo... pero no sabía cómo.

Y es que aquí hay un punto clave para lograr enfocar bien las cosas. Y es un punto en el que muchas veces, sin darnos cuenta, fallamos. Antes de centrarnos en el CÓMO, tenemos que conseguir el QUÉ.

El fallo es que, a veces, para conseguir mejorar algo, tenemos la mirada puesta en lo que no estoy haciendo bien, es decir, en el problema. Y queremos poner soluciones ya, nuestra intención es muy buena, tenemos ganas, estamos motivados... y aún así, no sabemos cómo hacerlo. Y, claro, nos desmoralizamos mucho. ¡¡Quiero mejorar, pero no lo consigo!!

Y es que estamos olvidando un punto clave, importantísimo, que marca la diferencia de forma clara y diametralmente opuesta. Y es un punto en el que, lamentablemente, también algunos coaches fallan también. Y por eso parece (parece) que el Coaching no está funcionando en esa persona.

Cuando me estoy enfocando en el problema, sólo veo problema. Sólo veo la situación que no estoy siendo capaz de superar. Y dificilmente con esa visión soy capaz de ver acciones que me pueden llevar a mejorar. Con un símil visual, te invito a que imagines a una persona que está mirando a una pared, casi pegado a ella. Su mirada está fija en el muro. ¿Qué horizonte crees que ve? ¿qué posibilidad de pasos crees que tiene? Ninguna, enseguida se choca con el muro, por más que quiera avanzar.

Por eso, el primer paso es dejar de poner la mirada en el problema para ponerla en el Objetivo. ¿Qué es lo que sí quieres lograr? No lo que no quieres, no lo que no te gusta. No. Expresa en palabras lo que sí quieres tener. Siguiendo el símil que te ponía hace un momento, imagínate que a esa persona que está de cara a la pared, alguien le dice: "gírate, dale la espalda a la pared y dime hacia dónde quieres avanzar". Al girarse, al dejar de mirar la pared, su horizonte se amplía, es capaz de ver nuevos sitios y de decidir adónde quiere ir. Y luego, cuando lo defina, será capaz de desarrollar estrategias. Y será capaz de, a partir de esas estrategias, definir acciones que, como pequeños pasos, le llevarán allí donde ha dicho que quiere ir.

Por eso siempre el primer paso es decir dónde SÍ QUIERO ESTAR. Qué es lo que sí quiero conseguir (no lo que quiero no tener).

Te invito a que traigas a la mente una situación que quieres mejorar. ¿Dónde estás poniendo la mirada: en el problema (lo que no quieres, lo que quieres evitar) o en el objetivo (lo que sí quieres que haya en un tiempo, lo que quieres conseguir)? Un pequeño ejercicio que no te llevará mucho tiempo. Pero que será un primer paso que cambiará todo tu prisma, porque pasarás de mirar a la pared (y darte golpes con ella) a mirar el horizonte... y caminar hacia tu meta.

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